Los estancos estiman en un 30% las pérdidas por la ley antitabaco

FERROL

22 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Los estanqueros de Ferrol y Narón estiman en un 30% las pérdidas ocasionadas en sus negocios por la entrada en vigor de la ley antitabaco hace 18 meses. Esa es la cifra que manejan la mayor parte de los comerciantes consultados en este periódico, que señalan también que el impacto de la ley fue especialmente fuerte en los meses inmediatamente posteriores a la prohibición de fumar en los establecimientos hosteleros, que entró en vigor el pasado 1 de septiembre del 2006.

Pero el impacto de las medidas impulsadas desde el Gobierno es relativizado según el establecimiento. En el estanco Rico, de la calle Río Xubia, estiman que las ventas son ahora equivalentes a las registradas antes de enero del 2006, cuando comenzó a aplicarse la normativa antitabaco. Ahora bien, los propietarios señalan que «el choque inicial (después de que se prohibiese fumar en los bares) sí que fue fuerte, aunque ha disminuido ahora».

En el estanco de la plaza de Ultramar, «nos pensamos seguir adelante». Las restricciones al tabaco en los bares «fueron una puntilla muy fuerte para el negocio». Afirman que «las cosas se han tranquilizado un poco en los últimos tiempos, pero no se ha recuperado el nivel de ventas anterior a la ley, desde luego». Lo peor fue, «justo después de que entrase en vigor», cuando las ventas «descendieron de golpe hasta un 50%, hasta cifras que manejábamos hace unos cinco años».

Pero, aparte de vender menos, el precio del tabaco experimentó fuertes variaciones en el último año, lo que también repercutió en los ingresos de las familias estanqueras. Los «bajones del precio llegaron al 20%», lo que devaluó el tabaco adquirido y almacenado anteriormente por los comerciantes. Además, hay que recordar que los estanqueros cobran un porcentaje de la venta total (actualmente del 8,5%), por lo que la devaluación o la aparición de marcas de tabaco baratas y de peor calidad les afecta directamente.

En el estanco de la calle Fene se muestran, ironicamente, «superencantados» con la norma, que les hizo «perder mucho dinero». Reconocen que «mucha gente ha dejado de fumar», pero también advierten que decisiones como retirar los paquetes de diez cigarrillos (más baratos) han favorecido la aparición de marcas muy baratas y de peor calidad. Muchas de ellas «son las preferidas por los jóvenes, que tienen menos recursos económicos y antes preferían los paquetes de diez».