El Campus vigila los combustibles gallegos

B. Antón FERROL

FERROL

JOSÉ PARDO

Reportaje Las inspecciones realizadas por un equipo de Esteiro en estaciones de servicio de toda Galicia han provocado una reducción de las anomalías detectadas en los carburantes

30 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?n el año 2002, la Xunta llegó a un acuerdo con la Universidad de A Coruña para que uno de sus laboratorios se encargase de controlar la calidad de todos los combustibles que se comercializan en Galicia. La tarea recayó en manos de los investigadores del Laboratorio de Combustibles, ubicado en el campus de Ferrol. «Fue algo totalmente pionero, porque la Xunta se adelantó a la directiva europea que obliga a hacer estos ensayos, que no entró en vigor hasta finales del 2003», recuerda la profesora Koro Fernández, directora del laboratorio ferrolano. Desde entonces, el centro de la Universidad coruñesa recoge cada año, y de forma aleatoria, alrededor de 700 muestras de gasoil y gasolina en estaciones de servicio y centros de distribución de toda Galicia, para su posterior análisis en el laboratorio. Con esos análisis, los investigadores pueden detectar si los combustibles cumplen todos los parámetros de calidad que marca la normativa y también si alguien lo ha manipulado. Esta labor de inspección, a tenor de los datos facilitados por la Consellería de Industria, ha funcionando como un auténtico resorte para elevar el nivel medio de calidad de los combustibles que se venden en la comunidad. Bastan algunos números para demostrarlo: si en el año 2004 se registraron 239 casos en los que la gasolina o el gasoil no cumplían algunos de los parámetros de calidad que establece la normativa (viscosidad, destilación, azufre, etcétera); en el 2005, esa cifra bajó a 209; y en el 2006 el descenso fue todavía más pronunciado, cayendo hasta 145. La reducción de estas anomalías detectadas en los carburantes se ha traducido en una mejora de la calidad de los combustibles. «Y no hay que olvidar que la calidad está directamente relacionada con el correcto funcionamiento del motor y también con la reducción de de las emisiones contaminantes de los vehículos», advierte Koro Fernández. Efecto disuasorio Las inspecciones de la Xunta también han tenido un efecto disuasorio en los distribuidores poco concienciados sobre las medidas que deben adoptar para mantener en buen estado los combustibles. E incluso en aquéllos que pretenden dar gato por libre, al ofrecer gasoil agrícola -que está bonificado- como si fuera gasoil A para vehículos (estos dos combustibles se diferencian únicamente por su color). «Desde que empezamos a hacer los controles, hemos notamos una mejora continua en la calidad de la gasolina y del gasoil; el hecho de que los distribuidores sepan que los podemos inspeccionar ha provocado que estén más alerta sobre la calidad de los combustibles», asegura la directora del laboratorio. Según explica Koro Fernández, habitualmente se registran más casos de anomalías en los centros de distribución -que suministran combustibles a pequeñas empresas, granjas o comunidades de vecinos- que en las estaciones de servicio. La profesora del campus apunta, además, que en la mayor parte de los casos, las alteraciones en la calidad de los combustibles se producen porque no se hace un correcto mantenimiento de las instalaciones en las que se almacenan.