Crónica | El adiós a un líder une a los sindicatos en Catabois Fidalgo y quienes le conocieron resaltan su generosidad. En Huelva, delegados obreros de toda Andalucía que trataban sobre el amianto le tributaron un homenaje
27 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?l gaiteiro Víctor Agulló no pudo contener las lágrimas al atacar la Internacional, el himno de los oprimidos del mundo, en el entierro de Manuel Amor Deus. Pocas veces Catabois acogió una ceremonia fúnebre civil con tanta emoción: antiguos camaradas del líderes ferrolano entonando también el viejo canto de los comunistas cuando la compañera y el hijo Germán entregaron las cenizas al enterrador. Su ex mujer, hermanos y Redondo Abuín, que compartió celda con él en el penal de A Parda, ya derribado en el centro de Pontevedra, encabezaron la comitiva de cientos de personas. En su elegía, Redondo Abuín recordó que estuvieron juntos en esta cárcel pontevedresa cuando se produjo el atentado de ETA que acabó con la vida de Carrero Blanco. Un grupo de extrema derecha se presentó ante el presidio con la intención de llevar a cabo una noche de cuchillos largos. Una saca de presos políticos para vengar la muerte del lugarteniente de Franco. Amor, dijo Redondo, fue el único que permaneció impasible, como si nada pasara. El largo texto elegíaco de Abuín, designado para pronunciar el discurso, fue también un ajuste de cuentas por el reconocimiento que todavía no han tenido los antifranquistas: «Vergoña debería darlles, camaradas, ás actuais autoridades de Galicia e de España que o torturador Cañoto fose condecorado pola democracia e que nós, os torturados, sigamos aínda medio no faiado do cambio». Porque, añadió, «ben mirado, amigo Amor, as autoridades actuais débennos os altos cargos que agora ostentan e os salarios millonarios que se levantan». Contrapuso el ejemplo del propio fallecido, que acabó su vida como sencillo pensionista. José María Fidalgo, secretario confederal de CC.?OO., dijo luego que la dirección del sindicato había decidido enviar una delegación presidida por él mismo, lo que daba idea de la importancia que se le da al sindicalista fallecido. Desde Huelva, donde se encontraba ayer, Ángel Cárcoba, experto en amianto, informó de que una jornada que reunía a delegados sindicales de toda Andalucía había parado las conferencias para expresar su homenaje al líder gallego, muerto por causa precisamente del amianto. Su fotografía permaneció proyectada tras la mesa presidencial durante el resto del programa. Tanto CIG como UGT enviaron al cementerio de Catabois una representación. López Pintos (CIG) dijo que había sido «unha persoa exemplar, entregada en corpo e alma» como demostró con su lucha contra la dictadura franquista, en defensa de los intereses de los trabajadores.