?e febrero a noviembre, éstos son los eventos. Décadas atrás en las aldeas naronesas se organizaban las ruadas, parecidas a los foliones orensanos, pero sin tanto ruido. En cada núcleo los vecinos se disfrazan y van casa por casa cantando y gastando bromas. Os Maios . Es tal vez la más antigua, pues se empezó a celebrar en Piñeiros hace 28 años. Ahora, siguen desfilando desde ese barrio hasta la plaza de Galicia, en el Alto, con sus figuras hechas de elementos vegetales, para festejar la primavera. En otros tiempos, se rogaba que la cosecha fuera buena. Pena Molexa. En O Val, cada 23 de junio los vecinos-actores y a medianoche recrean la leyenda de la joven que, por avariciosa, se convirtió en piedra. Este año, cinco magos situados en otros tantos lugares estratégicos harán sus trucos, y la asociación Zarabanda, recién creada, preparará la cena, una costumbre perdida en los últimos años Oenach. A finales de julio, en Sedes, todo -gastronomía, vestidos, exhibiciones de oficios antiguos- se hace al estilo celta. Samaín. En noviembre, en San Mateo, las calabazas se convierten en temibles calabazas. A Esfolla. También en noviembre, en Doso, varias mujeres enseñan a los más jóvenes a quitar las hojas de las mazorcas de maíz. Pero en realidad es, como en tiempos, una fiesta en la que incluso se aprovechaba para ligar, explican los técnicos.