Cabanas, paraíso del desgobierno

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Crónica | Un municipio convulso por la lidia política Cinco agrupaciones se repartirán estos comicios el voto de 3.113 vecinos en edad electoral en un proceso salpicado por la polémica y el insulto en los salones plenarios

09 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El de Cabanas no es un municipio cualquiera. Su proximidad a Pontedeume y, lo que es más importante, al estuario que vierte las aguas del Eume al mar ofrecen a esta localidad la potencialidad de convertirse en un paraíso. Sin embargo, el panorama político se presenta tenso, tanto en los salones municipales como en las calles. Sesiones plenarias rozando el insulto y supuestos delitos urbanísticos desembocados en la condena de la ex alcaldesa histórica de Cabanas, Modesta Anca, han hecho aflorar el nerviosismo entre los vecinos. Con este panorama, los diferentes grupos políticos que concurren a las elecciones locales del 27 de mayo plantean ahora a sus votantes en potencia una renovación. Mientras, el PSOE hace balance de los últimos años en los que ocupó la alcaldía para prometer también cambios. En Cabanas, el censo de votantes llega a los 3.113 vecinos (de un total de 3.343), esto supone un incremento respecto a hace cuatro años, cuando los habitantes en edad de acudir a las urnas apenas superaban los 2.900. Entonces, el PSOE arrasó duplicando el número de votos recogidos por la segunda fuerza más votada, el PP. Ahora, los populares renuevan su lista con una nueva cara, el deportista Germán Castrillón, y aparece una nueva fuerza política en el horizonte, como es la Agrupación de Electores de Cabanas. Esta formación entra en juego con el alcalde actual como candidato. Fruto de una escisión interna, José Rey ha decidido presentar su propia lista al no ser tenido en cuenta por la dirección del partido para seguir en cabeza tras la marcha de Modesta Anca. El resto de actores son ya caras conocidas de la política municipal. Caras que en los últimos cuatro años han puesto voz a la controversia ofreciendo sesiones plenarias que se podrían del más puro estilo del clásico pressing catch norteamericano. El objetivo: noquear al contrario. Y una escasa diferencia de votos puede detonar en gobiernos impredecibles.