Barrio a barrio | Ferrol Vello Convertido en puerta de entrada de la ciudad, el barrio de Ferrol Vello aún clama por obras de mejora en sus calles, centros públicos y una mayor limpieza
24 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Ferrol Vello es pura fachada. Pura fachada marítima, revitalizada en los últimos años por locales de ocio, rehabilitación de viviendas, puerto deportivo... Pero detrás la realidad es bien diferente. Es uno de los barrios que acusa una mayor despoblación, edificios en ruinas, fincas sin cuidado... Sucede ello pese a que es uno de los entornos, sobre el papel, más atractivos para residir por la inmediata salida a la autopista y por ese genuino carácter de barrio histórico. «Cada vez hay más gente joven, parejas principalmente que vienen porque le gusta este sitio y porque saben que Ferrol Vello va a ser la joya de la ciudad», valora Alberto Saavedra, presidente de la activa asociación Nuestra Señora del Socorro del barrio, entidad que esta misma tarde (20.00 horas, en su local social) presenta Ferrol Vello, temos un plan , en el que presentan algunas de las medidas para revitalizar esa zona. Porque futuro no se le puede negar: hay un compromiso económico con fondos de la Xunta y de la UE para reurbanizar sus calles, rehabilitación de viviendas... De hecho, ya hay dos actuaciones aprobadas para la calle Virxe y para la plaza Vella, la joya del barrio. «Pero de momento no se ha hecho nada aquí, mientras vemos que sí ha sucedido en A Magdalena, donde ya se han invertido varios millones», se quejan desde la entidad vecinal. Con todo, la Xunta ha fijado en diciembre del 2009 -es decir, a mediados del próximo mandato- como fecha límite para reurbanizar más de una decena de calles del centro. Aunque hay otras prioridades más inmediatas y no tan ligadas al urbanismo: la limpieza. «Por aquí sólo pasa un trabajador de la concesionaria Urbaser, y hay mucho que hacer», lamenta Saavedra. Vinculado a lo anterior está la limpieza de fincas vacías y abandonadas donde, van ya cuatro veces en los últimos dos años y medio, se han producido incendios. «Nos hemos cansado de avisar al Ayuntamiento de esa situación, una relación de edificios vacíos, todo buenas palabras, pero al final nada de nada», contextualiza el dirigente vecinal. La zona, además, adolece de la falta de dotaciones públicas, como un centro sociocultural que sirva de polo de atracción; una guardería; un centro de día; o el gimnasio que desde hace varios meses reclama con ahínco la comunidad educativa del instituto del barrio.