«No quiero vivir en el XIX»

FERROL

Reportaje | La experiencia de residir en Val Xestoso (Monfero) Marta dejó Menorca para lanzarse a la aventura del turismo rural en la comarca; está a punto de conseguirlo, después de tres años de tropiezos burocráticos y mil problemas

09 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?No me voy porque lo perdería todo». Marta Vizoso dejó atrás su vida en Menorca hace tres años para lanzarse de cabeza a la aventura: se compró una casa vieja en Alto Xestoso (Monfero) con la ilusión de montar unos apartamentos y ganar dinero con el turismo rural. Y ahora está arrepentida, confiesa, aunque sigue adelante con su proyecto, ya a medio hacer, y que pretende abrir al público este verano. Nunca imaginó que tuviese que afrontar tantas dificultades ni que se viese obligada a arreglárselas ella sola, con escaso apoyo institucional. El caso es que en el lugar de Regueiro, donde está la casa, no hay alcantarillado, ni agua corriente, ni cobertura de móviles, ni línea telefónica convencional (por tanto la conexión a Internet y el cobro con tarjeta de crédito son una quimera), ni recogida periódica de la basura, la luz se apaga con frecuencia y sólo se ve la TVG. «Y sólo estamos a 24 kilómetros de Betanzos y a 50 de A Coruña», se lamenta Marta. Añade que cuando llegó a Val Xestoso ya fue consciente de que «tendríamos que hacer un pozo para el agua y una fosa séptica», pero confiaba en resolver el resto de los problemas. Intentar, dice que lo intentó, y mucho. Hasta mandó cartas al presidente de la Xunta, al de la Diputación y al Ministerio de Industria. «Es que no me imaginaba que tendría que pagar 100.000 euros para tener potencia eléctrica suficiente». Esa cantidad es la que le pide Unión Fenosa por construir un transformador cerca de su casa para garantizar que no se queda sin luz con un poco de viento, como ocurre ahora en todo Val Xestoso. «Si quiero poner una sauna no puedo. Me condenan a tener una casa en el campo alumbrada con velas», afirma. En Telefónica encontró otro muro infranqueable: la posibilidad de disponer de una línea convencional y conexión con Internet es remotísima. Por si acaso, Marta ha hecho instalar en los apartamentos el cableado para cuando llegue la red aunque sea sin hilos. «No quiero que esto -dice refiriéndose a la comarca- se convierta en un Baleares, pero tampoco quiero vivir en el siglo XIX», aclara. Marta Vizoso asegura que no quiere que las administraciones le subvencionen nada, sólo pretende encontrar soluciones a los problemas de infraestructuras básicas. «Pagamos lo mismo que los demás. A no ser ciudadanos de quinta ¿quién te ayuda?», clama. A pesar de todas las dificultades que ha tenido que sortear para satisfacer sus sueños y de que las quejas airadas se atropellan en su boca, a Marta Vizoso se la ve integrada en Val Xestoso y contenta en el fondo de dejarse querer por gente acogedora como sus veciños, el cura... Y de habitar en un territorio con un parque natural al lado. Desde que se fue de Menorca y mientras no acaban las obras de los apartamentos, Marta Vizoso vive en Franza (Mugardos), de donde era oriundo su padre, militar. Presupuesto disparado En el proyecto de turismo rural invertirá al final 420.000 euros, aunque el presupuesto con el que empezó la iniciativa era de 300.000 euros. De esta última cantidad, el 35% se la subvenciona la asociación Euroeume, que gestiona fondos europeos del programa Leader Plus. Los apartamentos rurales serán cuatro, llevarán el nombre de Casas do Campo y contarán con una piscina con socorrista.