«Es genial: aquí lo tenemos todo concentrado»

FERROL

?átima Quintiá y José Llao -ella, de 27 años; él, con 32 primaveras a sus espaldas- pasean cogidos de la mano por los pasillos del Salón De Blanco en dirección a la cafetería. Quieren recuperar fuerzas con un café bien cargado, repasar los presupuestos que le han dado los fotógrafos que han visitado en la feria y organizar bien lo que todavía les queda por ver. «Nos casamos el próximo 8 de septiembre y por ahora sólo tenemos reservada la iglesia y el restaurante», explica José mientras coge a Fátima por la cintura. Llevan un año de novios y no están dispuestos a esperar más para dar el gran paso. Él trabaja en Madrid, ella en Santiago. Apenas tienen tiempo libre para organizar todo lo que se les viene encima. Y por eso para ellos esta feria ha sido como agua de mayo. «Esto es genial; aquí lo tenemos todo concentrado, así que podemos ver lo que nos interesa en un solo día, sin tener que estar de un lado para otro», comenta José. La pareja lo tiene claro. No pueden marcharse de la feria sin dejar resueltos al menos dos temas: el fotógrafo y las flores. «Quiero una boda con muchas fotos; y que todo el mundo se lo pase muy bien... ¡Y también que la gente llore y se emocione!», dice Fátima más ilusionada que un niño con zapatos nuevos. Tras pararse con dos fotógrafos, llega el café. Y tras la pausa, vuelta al tajo. «Ya que estamos aquí -comenta Fátima- vamos a aprovechar para hacer más cosas; José se va a mirar un traje para la boda y yo voy a ver si encuentro algo interesante para el maquillaje». La pareja no tiene más que palabras de alabanza para De Blanco. Tan sólo hacen una recomendación: «Tal vez sería mejor celebrar la feria en noviembre, porque la mayoría de las bodas son en verano y a estas alturas ya es tarde para contratar algunos servicios», apunta José.