El Marcide, pionero en la nueva cirugía

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL

FERROL

ÁLVARO BALLESTEROS

Reportaje | Avances médicos en el área sanitaria Junto con el Juan Canalejo, el centro es pionero en Galicia en operaciones de urología con laparoscopia, un método moderno y beneficioso para los enfermos

18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Corría el mes de enero del 2005 cuando el doctor Andrés Rodríguez Alonso, del servicio de Urología del Arquitecto Marcide, estrenó el equipamiento de cirugía laparoscópica del hospital. Lo empleó para extraer la próstata (prostatectomía radical) de un paciente con cáncer. Él era, y sigue siendo, uno de los pocos especialistas de Galicia capaces de llevar a cabo una operación de ese tipo, y desde aquel entonces la ha repetido más de cuarenta veces; además de realizar otras intervenciones con el mismo instrumental en las que ha sanado a pacientes que sufrían patologías de riñón. Pero, ¿qué es la cirugía laparoscópica? Es un tipo de cirugía menos invasiva que la tradicional, en la que no es necesario abrir el cuerpo del paciente. Para alcanzar los órganos internos se practican una serie de pequeñas incisiones, de un centímetro la más grande, en las que se insertan unos tubos delgados llamados trócares. El instrumental para cortar, coser y manipular tejidos se introduce en el cuerpo a través de los trócares. Así se evitan las grandes incisiones de las operaciones clásicas. Por esos tubos también entran en el cuerpo los ojos del cirujano: una pequeña cámara de televisión y una fuente de luz. También se introduce CO2, que se emplea para expandir las paredes del abdomen, de forma que el doctor pueda maniobrar sin dañar tejidos. Cinco pequeñas incisiones En el caso de la prostatectomía radical, la operación laparoscópica más demandada en el Marcide, se practican cinco incisiones. Dos de ellas son de un centímetro y «sirven para introducir la cámara y el instrumental más voluminoso», explica el doctor Rodríguez Alonso. Las otras tres incisiones son de medio centímetro, y en ellas se inserta instrumental más pequeño. El cirujano debe seccionar la próstata, meterla en una bolsita, cerrar los cortes internos y sacar la bolsa; todo ello trabajando a través de una pantalla y empleando unos tubos de más o menos medio metro de largo. Para extraer la bolsa se abre una de las incisiones mayores hasta los cuatro centímetros, suele ser la que se practica justo por debajo del ombligo, de forma que la futura pequeña cicatriz quede camuflada. La cirugía laparoscópica nació hace unos doce años, y llegó a España alrededor del año 2002. El Arquitecto Marcide, junto con el Juan Canalejo, es el centro pionero en Galicia en esta materia. Gran parte del mérito de que los ferrolanos disfruten de una de las técnicas quirúrgicas más avanzadas es de Miguel Ángel Cuerpo, jefe del servicio de Urología. Prácticas con cerdos Cuerpo siempre contó «con el apoyo de la dirección del centro» para implantar esta cirugía, pero el proceso fue «muy duro y lo pasamos muy mal». El motivo, explica el facultativo, es que «hace falta mucho adiestramiento, mucha fuerza de voluntad y fe en tus capacidades» para practicar estas operaciones. «Son necesarios hasta tres años de entrenamiento», explica el doctor Rodríguez Alonso. Al principio «se practica mucho con cerdos», explica, y luego el aprendizaje continúa en un centro donde ya se hacen las operaciones. Rodríguez Alonso estuvo en el hospital La Paz, de Madrid, y en la actualidad está enseñando a otros dos doctores del Arquitecto Marcide. El equipamiento de cirugía laparoscópica costó alrededor de 35.000 euros. Su adquisición, y la iniciativa por este tipo de operaciones fue «una gran apuesta para un complejo hospitalario mediano», asevera el doctor Cuerpo. Pero el proyecto «tuvo un fin satisfactorio», y ahora incluso les llaman de otros centros gallegos para llevar a la práctica esta cirugía.