Memorias de un emprendedor

B. Antón ferrol

FERROL

COLECCIÓN FAMILIA GONZÁLEZ-LLANOS

Crónica | Sale a la luz «El decenio», de José María González-Llanos AF editores acaba de sacar al mercado una obra póstuma del que fuera director de Astano y Bazán; en ella repasa la construcción naval militar en Ferrol entre 1936 y 1946

30 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?uienes lo conocieron dicen de él que fue un gran «emprendedor». Su currículum da fe de ello: José María González-Llanos Caruncho (Ferrol, 1899-1991), ingeniero naval de profesión, no sólo dirigió Bazán y Astano en los duros años de la posguerra, sino que también fundó Fenya, ejerció de catedrático en Madrid y presidió la junta de obras del puerto de Ferrol. Ahora, más de quince años después de su muerte, AF Editores ha querido resucitar parte del legado que dejó González-Llanos con la publicación de El decenio: la construcción naval militar en la factoría de Ferrol 1936-1946 , un trabajo inédito en el que el ingeniero repasa la actividad de los astilleros ferrolanos a lo largo de los diez duros años que siguieron al inicio de la Guerra Civil. El mérito de la publicación de la obra -que, en realidad, es un resumen de un trabajo todavía mayor, compuesto por siete volúmenes de texto y otro de planos- hay que dárselo, en gran parte, a Hermenegildo Franco Castañón, sobrino nieto del ingeniero. Hace cinco años pensó que todos esos folios de memorias que dejó escritos su tío no podían seguir guardados en un cajón, sepultados en el olvido. Así que se puso manos a la obra y, después de mucho empeño, consiguió que por fin saliesen a la luz. «Este libro -advierte- no sólo es significativo porque recoge muchas cosas desconocidas de la historia de los astilleros, sino porque, además, están contadas por uno de sus principales protagonistas». En aquellos diez años, cuando al astillero aún se le conocía como la Factoría de Ferrol del Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares -no se transformaría en Bazán hasta 1947-, se llevaron a cabo grandes obras de ingeniería y el número de operarios creció como la espuma, pasando de trescientos a más de mil. Franco recuerda que en aquella época se construyeron un buen numero de barcos, se armaron y modernizaron otros muchos y se realizaron proyectos de cruceros y destructores que no se llegaron a construir. «A pesar de las dificultades económicas de aquel tiempo -señala Franco-, él consiguió avivar la llama de la construcción naval en la ciudad».