Crónica | La adaptación de la hostelería Tres locales han habilitado ya sus zonas para fumadores con la finalidad de esquivar la norma que veta su consumo en el interior de los centros comerciales
13 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Donde una puerta se cierra, otra se abre. Y es que los comerciantes de hostelería del centro comercial y de ocio Odeón han encontrado la clave para no perder a su clientela por la prohibición categórica de fumar en el interior de centros comerciales. Por el momento, son tres los establecimientos que han realizado obras en sus locales para construir verdaderas peceras con todo lujo de comodidades para los más viciosos. El cenicero sobre la mesa ya no será un simple adorno sobre el que depositar el sobre vacío del azúcar o el papel del caramelo. Los de Odeón vuelven a acumular colillas. Al menos los de esos tres establecimientos. «No sólo se notó en los locales de hostelería», dice la gerente del complejo, Cristina Imaz, sobre la entrada en vigor de la Ley Antitabaco, «sino en todo el centro». Las puertas de Odeón hace meses que están casi tan concurridas como los bares, cafeterías y restaurantes del interior. «Viene la mujer a hacer las compras y el marido, en vez de ir al bar, se queda en la puerta», destaca. Por esto, los hosteleros decidieron tirar la casa por la ventana y practicar obras de adaptación. Ahora, una pecera de cristal con puertas automáticas y potentes sistemas de extracción ocupa parte de uno de los restaurantes, y lo mismo sucede en una cervecería y una bocatería del centro. A la espera Otros locales planean realizar también reformas para que no se les escape la clientela al bar de al lado. Aunque, a la espera de que se dé aprobación a la norma autonómica (que imperará sobre la ley estatal y se prevé incluso más rígida), algunos han decidido esperar a que las cosas estén más claras. Sin embargo, los altos alquileres que pagan por ubicar sus establecimientos en Odeón y la caída en picado de clientela que supuso la prohibición, hace varios meses, de consumir tabaco en cualquier parte del centro comercial empuja cada vez a más de estos empresarios a, mampara por delante, habilitar zonas para los fumadores. Y, aunque por esta vez el tabaco ha ganado la batalla, la propia gerente del complejo espera que vuelva la clientela y «se recupere» esa brecha abierta por decisión gubernamental.