«Un alcalde debe conocer al pueblo»

Luís A. Núñez NARÓN

FERROL

Crónica | Encuentro entre dos regidores históricos de Narón Marcial Calvo, a sus 93 años, mantiene que el municipio sólo tuvo dos personas al frente: «Gato y yo, porque no hubo más», y suman más de 40 años de mandato

14 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Afirma Marcial Calvo Hermida que «en Narón sólo hubo dos alcaldes, Gato y yo». Con 93 años ya -que bien pudieran pasar por 60 por el buen estado en el que se conserva-, llevó las riendas de la localidad desde 1954 hasta 1974. Veinte años en los que «fomenté», dice entre sonrisas, la construcción del Xuvia que ahora se conoce. «Compramos los terrenos y construimos el Ayuntamiento, un cine y una escuela», narra con orgullo. Así era su manera de entender la política. Y es que se define como una persona para la que «el trabajo no es una desgracia». Apunta Marcial que, desde que nació, en 1913 en Neda, sólo vivió «para trabajar por Narón». A base de golpear puertas en el Madrid de entonces consiguió, recuerda, convertir la antigua carretera de Castilla -que era un camino adoquinado a mediados del siglo pasado- en una vía de doce metros de ancho. «Y eso que querían hacerla de siete metros; pero yo dije que no era suficiente», añade. Eso sí, «creo que nunca recibí subvenciones para nada», dice. Y Gato sonríe a su lado sugiriendo que se repite la historia con él, ya que ésta es una de las claves de su discurso político. «Eran otros tiempos» ¿Y quién de los dos será el mejor alcalde? Marcial contesta, con total modestia, que Gato. Y el actual presidente municipal replica que «eran otros tiempos». Pero también ambos se enzarzan, en un momento de su encuentro, ayer en la casa del ex regidor en Sedes, para atribuirse el mérito de llevar el teléfono a todas las parroquias: «Yo fui el primero en llevar al menos un teléfono a cada parroquia de Narón», dice el nonagenario, y apunta que su intención era la de «que todos los vecinos tuviesen un teléfono desde el que pedir ayuda si había una emergencia». Por su parte, Gato echa flores a su gestión diciendo que él llevó después el servicio «a todas las casas». Paralelismos entre ambos regidores los hay a mares. A mayores de mantener una buena amistad, ambos opinan que «un alcalde no basta con que sea buena persona, tiene que ser más», como explica Marcial; «debe ser un hombre trabajador, entusiasta, y que quiera y conozca a su pueblo», apostilla. Estas son las mismas lecciones que transmitió a su sucesor hace casi treinta años, cuando todavía estaba en activo. Los gobiernos de Xoán Gato y Marcial Calvo Hermida suman más de 40 años ya, motivo por el que el nonagenario bromea que «no hubo más alcaldes». En sus dos décadas de mandato, Marcial compaginó las tareas municipales con sus 40 años como maestro de la escuela para niños de Sedes. Quizás por esta condición de profesor, otro de sus empeños fue el de construir una veintena de escuelas unitarias en las parroquias.