«¿Como fas para que che quede así de ben?»

La Voz F.?F. | CEDEIRA

FERROL

RAFAEL ESTÉVEZ

Crónica | Medio millar de palilleiras en el encuentro de Cedeira Quinientas mujeres gallegas, asturianas y leonesas demostraron en directo que el encaje de bolillos y los bordados hechos a mano es cuestión de paciencia y arte

21 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay cosas que no cambian. La igualdad de sexos no existe en el paciente mundo de las labores, en el que siguen mandando las mujeres. No había más que pasarse ayer por el pabellón del colegio cedeirés Nicolás del Río para ver a medio millar de señoras y niñas llegadas de toda Galicia, Asturias y León dándole a los bolillos para elaborar encajes y a la aguja de bordar para hacer vainica. Participaban en la tercera Xuntanza de Palilleiras organizada por la asociación de Amas de Casa. En medio de tantas mujeres asomaba algún que otro hombre. Uno se dedicaba a montar abalorios, otro intentaba hacer encaje de bolillos pero, la verdad, con poca fortuna. En ese mar compuesto por cientos de laboriosas artesanas destacaban unas cuantas por sus llamativos delantales amarillos. Eran las organizadoras. Mariví Zaera, presidenta de la asociación, estaba feliz en medio de tanto bullicio. Explicaba que era dificilísimo movilizar a tanta gente, que había valido la pena verse rodeada de tantas artesanas. Este año han acudido muchas más que el pasado, cuando se juntaron en el pabellón 300 personas. Los encuentros de palilleiras se han puesto de moda. Sirven para compartir técnicas, modos de hacer, diferentes según las zonas y para que unas aprendan de las otras. «¿Pero, como fas para que che quede así de ben?», se oía preguntar entre las mesas. Mariví desvelaba que para alcanzar la perfección en el encaje de bolillos son necesarios años y años de paciente trabajo ante la labor. Pero explicaba que aprender la técnica es sencillo, más que bordar bien. No opinaba lo mismo una compañera de la asociación que acaba de empezar en el mágico mundo de las palilleiras: «Me es muy complicado hacerme con el movimiento de los bolillos». La verdad es que vistos desde fuera, los bolillos dan vértigo de lo rápido que se mueven sobre la tela y de lo fácil que parece hacerse un lío con los hilos. «Es cuestión de aprender la técnica, los pasos y de practicar mucho», decían las expertas. Así será. El trabajo en directo de las palilleiras llamó la atención de numeroso público, que, además de mirar y preguntar, tuvo la oportunidad de adquirir encajes, hilos y otros objetos de artesanía. «Después del trabajo que lleva, todo esto no tiene precio». Los encajes hechos a manos son caros, pero valen su precio en oro. Un abanico elaborado con un delicado bordado tradicional se encontraba ayer a la venta al precio de 100 euros. El sorteo de hasta 200 regalos a lo largo de todo el día animó también la velada. Carmen Villar, una de las socias de las Amas de Casa, donó para la causa un colchón valorado en 586 euros, un DVD, ropa de mujer... Es propietaria de varios comercios, entre ellos, de Muebles García. También se sortearon tres noches en casas de turismo rural de Cedeira.