Las escuelas infantiles programan una entrada progresiva para los más pequeños, lo que denominan «período de adaptación», en el que el menor irá aumentando su tiempo de estancia en la escuela a medida que pase el tiempo. «Este proceso puede ser complicado de realizar para los padres, por los horarios de trabajo; sin embargo, es muy beneficioso para sus hijos», comenta Mª Carmen Pérez, directora de la Asociación de Escolas Infantiles de Ferrolterra (Afesin). La entrada de los niños a primeros de mes es usual, no obstante, también hay bastantes casos en los que los padres prefieren que sus hijos acudan a la escuela a la vez que sus hermanos mayores, lo que conlleva el retraso de la llegada a clase hasta mediados de mes. En un tercer tipo de casos, los menos usuales, los pequeños de la casa no cesan de ir a la guardería ni en verano, aunque «los casos son más reducidos y suelen provocarse por problemas de horarios laborales de los progenitores. En verano, se reducen las matrículas a la mitad», aclara Mª Carmen. En esta situación, tan difícl para un menor, las entrevistas personales a los padres son una opción factible y cómoda para evitar malos tragos. Se realizan cuando los adultos acuden a realizar la matrícula. En ellas, los profesores explican el método de trabajo y reúnen información necesaria sobre el niño, que guardan en su expediente junto con las autorizaciones pertinentes. «Lo que le remarcamos a los padres es la actitud que deben adoptar cuando traigan a sus hijos a la guardería por primera vez; no deben mostrar su angustia», añade la directora.