El personal del centro de minusválidos volverá a movilizarse en un mes

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL

FERROL

MARÍA VILLAR

Quieren reivindicar a Sanidad la ampliación de la plantilla de cuidadores y camareros Dicen que un estudio del Imserso concluye que son necesarios al menos nueve contratos

15 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?os trabajadores del Centro de Minusválidos de Ferrol (CAMF) prevén volver a movilizarse a partir de la segunda quincena del mes de septiembre si el Ministerio de Sanidad no amplía la plantilla de la institución. Los trabajadores reivindican que se contrate a más cuidadores y a más camareros, que se encargan de la limpieza de las habitaciones. En la actualidad el centro atiende a unos 110 residentes, de los que apenas diez pueden valerse por si mismos. El personal total del centro está formada por 144 personas. Entre ellas hay 65 cuidadores, lo que implica que cada uno de ellos debe hacerse cargo de dos discapacitados. Los camareros son sólo 27. Los trabajadores comenzaron a reivindicar una ampliación de la plantilla hace ahora unos tres años. Se basan, según fuentes sindicales, en «un estudio elaborado por el propio Imserso en el que se concluye que «es necesario contratar al menos nueve cuidadores más para el centro». El estudio no incluye la contratación de camareros ya que «se trata de un sector secundario para el Imserso». La falta de personal se traduce, según denuncian los trabajadores, en el incumplimiento de los días libres que les corresponden por contrato. También en un empeoramiento del servicio que prestan, ya que se ven obligados a dividir su trabajo entre demasiados discapacitados. La situación se agrava en verano, ya que parte de la plantilla se marcha de vacaciones. A modo de refuerzo, el Imserso realiza una serie de contratos de producción temporales, que suelen tener una duración de dos o tres meses. Este verano el centro recibió a ocho trabajadores a primeros de este mes, aunque los empleados sostienen que los documentos ya estaban preparados en el mes de junio, y que la ayuda se retrasó de forma innecesaria. Protesta inevitable Las protestas de otoño serán la continuación de las convocadas durante el mes de junio. Consistieron en paros diarios de media hora, realizados en el tiempo de descanso de los cuidadores para evitar entorpecer el cuidado de los pacientes, y en un encierro de dos días en los locales del comité de empresa de la institución. La vuelta a las movilizaciones parece inevitable porque, aunque los trabajadores reconocen que el ministerio se ha comprometido con el aumento de plantilla, todavía no hay fecha para su firma.