La gratuidad del festival permite a los visitantes comprar más en la villa

María Hermida
María Hermida ORTIGUEIRA

FERROL

Los jóvenes dicen que gastan lo equivalente a las entradas en «caprichos de comer y beber» La organización asegura que la venta ?de recuerdos está siendo «moi positiva»

08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

«Aquí la gente trae muchas pelas.... el dinero que en otros festivales se les va en entradas con precios excesivos». Así de contundente habla Pablo, uno de los artesanos llegados desde Madrid que estos días tiene el chiringuito montado en Ortigueira. Él, que vende cariocas de fuego por 30 euros y juegos malabares por 45, dice que no hay problema «para que se las quiten de la vista». Ese beneficio que aporta la gratuidad del festival a este forastero es más que notorio en la villa, donde los establecimientos se colapsaban ayer a cada paso. Para hablar con cifras en la mano, basta decir que una panadería, que no está situada en una de las calles más céntricas ni abre a partir del mediodía, despachó en la mañana de ayer más de mil barras de pan. Otro de los indicativos de que la inversión que supone el festival (el presupuesto final, del 2005 superó los 600.000 euros) se traduce luego en beneficios para el municipio es el hecho de que las camisetas identificativas del certamen folk no dejan de desaparecer de las casetas. El personal indicaba que la venta avanza a buen ritmo, sobre todo, porque en esta ocasión hay camisetas de varios colores y formas. Algunos sinsabores Pese a la buena marcha del festival, la mal llevada juerga de algunos derivó ayer en que un reducido grupo de personas intentase destrozar uno de los bares de Morouzos y agrediese con una silla al dueño. Por otra parte, también hubo que lamentar ayer que varias fachadas de la villa de Santa Marta amanecisen llenas de pintadas.