Reportaje | La tradición ecuestre en el municipio Desde pequeños aprenden a amar a los equinos, por eso no es raro que la feria del 23 de abril sea el acontecimiento del año; para ellos es la mejor de Galicia
21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.En Moeche, los niños no hablan de Fernando Alonso, sino de caballos. Desde pequeños, los habitantes de este concello de 1.470 habitantes de la comarca de Ferrol aprenden a amar a estos animales. Por eso no es raro que la feria del 23 de abril sea el acontecimiento del año en el municipio y que los modestinos hablen «da mellor feira de Galicia». Sus orígenes «non se acordan», en palabras de Albino Calvo Casal. Este hombre, que posee cuatro caballos en su casa, se levanta todos los días a las siete de la mañana para acudir a las cuadras que posee la Asociación Ecuestre 23 de Abril en el recinto ferial de San Ramón. En los establos viven ahora 27 equinos, la mayor parte propiedad de los socios y cinco que pertenecen a la propia entidad. Uno de estos últimos es especial. Es Campero, un caballo gigante de raza hispanobretona, que pesa más de mil kilos y cuyos crines rubios y rizados recuerdan a la melena de Bisbal. De hecho, a Campero le llaman popularmente como al cantante de Bulería. Albino no puede disimular sus preferencias por este súpercaballo -dice su cuidador que es el más grande de Galicia-. Manso como un cordero, Campero se deja querer y atusar sus largas crines de estrella de la canción. Mañana domingo, los socios de la entidad que organizan la feria del 23 de abril de Moeche no sacarán sus cabalgaduras a la calle para las competiciones. No estaría bien, dice Albino, que ganasen premios los propios organizadores. Pero estos animales sí compiten a lo largo y ancho de Galicia. Campero, sin ir más lejos, acaba de comenzar su etapa competidora, pues sólo tiene 4 años. De momento, en la feria de A Barqueira fue elegido el mejor semental y en la del Trece de Sedes quedó segundo en el concurso morfológico. Albino cuenta que en las pruebas de arrastre, Campero es capaz de tirar de 800 kilos de peso. En las cuadras En las cuadras del recinto de San Ramón se guardan también otros ejemplares valiosos. Durante el recorrido, Albino va explicando quiénes son. Allí se encuentra Atila, un hermoso caballo de raza española propiedad de un empresario de Moeche, quien posee otro de raza árabe; otro, de aspecto cansado y viejo de la asociación ecuestre, que lo va a rifar en la feria; una yegua de salto que atiende por Sombra. En uno de los establos se encuentra otro de los equinos que posee la asociación. Se trata de Flamenco, un semental de raza española. En uno establo cercano mira curiosa una yegua con un largo flequillo negro que le tapa los ojos, de nombre Mi niña. Es un animal de pura raza gallega, no muy alto, pero fuerte. Albino explica que es una campeona en morfología. El servicio de pupilaje que presta la asociación es uno más de todos los que ofrece a sus socios, que suman algo más de un centenar. Por guardar sus caballos en los establos de la entidad deben abonar 120 euros al mes, que cubren manutención y cuidados. Albino Calvo explica que la asociación mantiene también una escuela de salto, a la que asisten unos siete niños. Uno de los proyectos de la asociación es ampliar el número de cuadras de las que disponen en el recinto para habilitar siete más, que se sumarán a las 24 que ya existen en la actualidad.