Análisis | El Parlamento gallego en pleno pide la supresión de los vetos a la planta de Perlío Un año después de que el Gobierno pactara con Bruselas excluir a Fene del sector civil, el desvío de los quimiqueros de Vulcano a Puerto Real reactiva la demanda
23 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?os tres grupos del Parlamento gallego -PSOE, PP y BNG- recuperaron el pasado miércoles la unidad de acción para retomar una reivindicación histórica: la supresión de las limitaciones que impiden que la antigua Astano construya buques civiles. ¿Por qué Navantia Fene no puede fabricar barcos mercantes? Sobre el astillero pesa un doble veto. Por un lado, el que pactó en 1987, en la primera reconversión, el ministro socialista Solchaga con las autoridades comunitarias, que dejó a la entonces Astano privada de su condición de astillero y la obligó a especializarse únicamente en el sector off-shore, es decir, en la fabricación de plataformas marinas. A finales del 2004, en la última reconversión, el Gobierno español acordó con la Unión Europea crear una nueva compañía, dedicada mayoritariamente -con un 20% de actividad civil- a la construcción naval militar, formada por los astilleros de Ferrol, Cartagena, Puerto Real, Cádiz, Fene y San Fernando. El Ejecutivo argumentó que, para que las autoridades comunitarias autorizasen la operación, prohibió expresamente que tanto la planta de Perlío como la de San Fernando construyesen buques civiles. ¿Existen argumentos que justifiquen la reivindicación gallega? Sí. El mercado de la construcción naval registra récords de contratación. La saturación de los astilleros asiáticos ha permitido al sector naval europeo recuperar parte de la cuota de mercado perdida. Con este escenario como telón de fondo, firmó el astillero vigués Vulcano un contrato con un armador ruso para la construcción de tres buques quimiqueros. Vulcano subcontrató a Navantia la fabricación de los cascos de acero de estos barcos, que no se pudieron encargar a la antigua Astano, entre otras razones, por sus vetos. Esa decisión actuó de detonante para reactivar las iniciativas políticas y empresariales para exigir la vuelta de Navantia Fene a la construcción naval convencional. ¿Es factible la reclamación que plantea el Parlamento autonómico? El pasado mes de enero, el conselleiro de Innovación, Fernando Blanco, ya le planteó a Enrique Martínez Robles, presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la necesidad de que se supriman las limitaciones a la construcción civil que tiene Navantia Fene. El titular de Industria considera que la eliminación de los vetos al astillero tiene que ser la piedra angular del plan de potenciación de la actividad de la factoría, que también incluye un programa para relanzar la actividad en el sector de reparaciones, con inversiones específicas en la antigua Astano. ¿Qué pasos habría que dar para conseguir la supresión de los vetos? La clave está en la Unión Europea. El Gobierno español tendría que abrir un proceso de negociación con las autoridades comunitarias para eliminar las limitaciones que pesan sobre la planta de Perlío. ¿Perjudican a Navantia Fene los vetos sólo en el segmento de las nuevas construcciones navales? No, también en el mercado de las reparaciones navales. El área de Carenas de Navantia Fene-Ferrol fue la que reparó durante el pasado año el mayor número de barcos de la compañía pública. Pero este negocio también puede verse afectado por la limitación que tiene Navantia y que le impide que sus ventas por actividades civiles puedan superar el 20% de su facturación total. La Xunta y los empresarios auxiliares han elaborado varios planes para potenciar el sector de reparaciones navales en la ría ferrolana, presupuestado en 90 millones de euros, con actuaciones específicas de mejora en la antigua Astano.