El domingo, la iglesia de Santiago eumesa se viste de fiesta para celebrar las bodas de oro de su cura
14 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.José Ramón Cascón (Arzúa, 1931) recibe en el atrio de la iglesia de Santiago. Antes de comenzar su conversación, con una única frase, resume su forma de ver las cosas y su compromiso con la recuperación del patrimonio: «Mira todo lo que hemos trabajado, qué bonito está el atrio de la iglesia, lo que pasa es que dejamos aparcar porque entendemos que en el pueblo hay falta de espacio para los coches». -Medio siglo como párroco, la mayor parte del tiempo en Fene y Pontedeume ¿con qué frase se resumen esos años? -Yo los resumiría con la gran participación y apoyo vecinal que siempre tuve, allá donde fui. Tanto cuando comencé en Santiago como cuando fui a la misión a Argentina y también, por supuesto, en Maniños y Pontedeume. -Años en los que se ha consolidado como un entusiasta de la recuperación del patrimonio... -Si, gracias a muchos como Caixa Galicia y los vecinos pudimos restaurar la piedra de la iglesia y remodelar completamente una casa para ejercicios espirituales. También arreglamos el atrio, aunque aún nos quedan cosas pendientes... -Su iglesia, con minúsculas, cambió en este medio siglo. ¿También lo hizo su Iglesia con mayúsculas, sus feligreses? -Vaya si cambió. Antes tocabas la campana y venían en masa, ahora son grupos, por eso hay que darles un trato más personal. -¿Y cómo se consigue dar ese trato? -Siendo uno más. El párroco tiene que estar entre la gente, hablar con ellos, ser consciente de sus preocupaciones e intentar ayudar.