El juez admite la querella contra un constructor y una funcionaria local

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Los denunciantes, dueños de un solar en O Inferniño, dicen que se manipularon los planos La acción penal se dirige también contra el secretario del Concello y el registrador

04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?l juez Alejandro Morán ha admitido a trámite la querella formulada contra la jefa del negociado de Urbanismo del Concello de Ferrol y un constructor por una supuesta manipulación de los planos de una parcela de O Inferniño. La consecuencia fue que el promotor consiguió una licencia con una edificabilidad muy superior a la que le correspondería, de ajustarse al perímetro de la propiedad real. Se añade que, como daño complementario, está la pérdida de sus derechos urbanísticos. El magistrado, no obstante, rechaza fijar una fianza a ambos denunciados. La querella incluye al secretario municipal y al registrador de la propiedad de Ferrol porque, se sostiene, con su acción u omisión permitieron que aquella supuesta irregularidad tuviese éxito. El instructor ha fijado para mayo la comparecencia de los cuatro querellados en calidad de imputados. El litigio surge en parcelas de la calle Seselle, en el barrio de O Inferniño. De acuerdo con el contenido de la querella, en julio del 2003, el constructor Juan Carlos Muiño Beceiro presentó en el Concello de Ferrol una propuesta de normalización de un solar, para adaptarlo a las exigencias del planeamiento urbanístico de la zona. Pero para efectuar este replanteamiento, se añade en la denuncia, el constructor incluyó su pieza (señalando que estaba libre de cargas y gravámenes) y otra aneja, que les pertenece. Aparte de esta supuesta apropiación, apuntan también, la primera de las piezas se encuentra hipotecada por un banco. Alegaciones La familia propietaria supuestamente afectada, que es la querellante, intentó resolver el asunto en el periodo administrativo, por medio de alegaciones al expediente. A pesar de todo fueron desestimadas y se otorgó al promotor la normalización que solicitaba, con lo que quedaba configurada, en teoría, al planeamiento en vigor. La familia insistió por medio de un recurso de reposición, que el Ayuntamiento desestimó integramente. La consecuencia, explican también en la querella, es la siguiente: la finca del empresario, de 1.810 metros cuadrados (que oculta la expropiación municipal de una parte) dispone de una edificabilidad de 837 metros cuadrados mientras que la familia, con cerca de 1.600 metros cuadrados, se queda con sólo 194 metros cuadrados de edificabilidad. Para más agravio, dicen luego, se incluye como propiedad del constructor la casa número 11, de la calle Seselle, que es propiedad de los supuestos afectados, lo que consideran «un despojo».