El desembarco de «O.T.» en las granjas

FERROL

JOSÉ PARDO

Reportaje | Un batallón de vacas bautizadas como «Chenoa» o «Rosa» viven en la zona Los establos han caido también bajo la dictadura de las modas; los clásicos «Cuca» y «Morena» son nombres que ya no se estilan y las reses llevan ahora el santo de televisivas cantantes

18 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La primera edición de Operación Triunfo, aquella en la que Bisbal dejó de ser un hombre orquesta para ser una estrella de la canción ligera y el albañil Bustamante hizo llorar al respetable ha calado hondo en los establos de la zona. Que sí. A día de hoy, con sólo una vistia a alguna explotación ganadera de la comarca, uno se da cuenta de que los animales le hacen una publicidad al fenómeno O.T. que ya quisieron para sí muchos. ¿Por qué? Las Chenoas, Giselas y Rosas comparten ya pesebre y han llegado a desterrar los míticos nombres del vacuno como Linda, Cuca, Rubia, Gallarda o Maravilla. La realidad se hace patente en la granja de Lolo, en Casal de Abaixo, una aldea de Monfero. En un establo de 50 reses, no falta la vaca Chenoa. «Home, claro que Operación Triunfo calou, pero só a primeira edición, ¿non ves que das outras non teño ningunha», dice su propietario. El hombre cuenta luego cómo el fenómeno televisivo se ha colado por la puerta de la granja: «Antes, como había poucas vacas, chegaba con pouquiños nomes... agora tes que pensar moito e claro, o lóxico é que poñas os nomes das cousas que están de moda». Así es como se explica que, dos plazas más allá de Chenoa, rumien las vacas Gisela y Cristal. Sombre esta última, Lolo puntualiza: «Non vaias pensar que esta é de cando a telenovela Cristal, é neta da auténtica Cristal, unha vaca a que si lle puxemos o nome pola muller da televisión». Tras ello, y mientras mira «como Chenoa se pon guapa para a foto», Lolo comenta que «hai moitísimos establos no que hai vacas con este nome, non sei se porque é unha palabra chamativa ou se porque a muller canta moi ben». Para contradecirle está Franciso Manuel Pita Penabad, el propietario de la granja Caxigueira, en Ortigueira, que ha bautizado sin ayuda de nadie a 150 cabezas. «Eu teño a Rosa; onde vai parar é moito mellor ca Chenoa. Aquí somos de Rosa dende sempre», enfatiza. Vacas muy «reales» Sin embargo, estos dos hombres de gustos tan distintos en cuestiones musicales, coinciden plenamente en otro asunto: ambos tienen una Leti en sus granjas. Ahí es nada. Francisco Manuel cuenta así su historia con esta res: «Para que nos imos enganar, claro que o puxen cando a Letizia de verdade apareceu, pero a realidade é que eu antes xa tiña a Infanta, Duquesa, Marquesa e Princesa». Vamos, por nobleza que no sea en esta granja donde conviven vacas lecheras con rubias del país. En cambio, en Monfero, en la granja de Lolo, la vaca Leti está sola en lo que a aristocracia se refiere. Con una dosis de ironía que no disimula, su dueño dice: «Aquí temos unha Leti e a pobre está máis flaca ca pouco, non sei a quen se parece...». Más allá de estos casos, la colección de vacas Barbies, Jennys, Andreas, Celias o incluso Alaskas haría correr ríos de tinta. La conclusión es clara: ni las vacas se libran del dictado de la moda.