«Del 23-F queda mucho por saber»

Francisco Varela FERROL

FERROL

Entrevista | Nona Inés Vilariño

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Nona Inés Vilariño se retrasa un poco para la entrevista. Es profesora y tuvo que atender a la madre de una alumna. No parece que esta abuela, que ejerce de tal, sea aquella diputada ferrolana de UCD que estuvo secuestrada en el Congreso cuando la intentona de Tejero, hace ahora 25 años. El 23-F. de ello habla hoy en el Club de campo. -Miedo sí pero no perdí la compostura en ningún momento, ninguna diputada, cosa que no pueden decir todos los hombres diputados, alguno muy importante, que no diré nombres, sufrió una crisis de pánico. -Usted, no obstante, rompió a llorar cuando se vio libre, en San Jerónimo... -Es cierto, pero tampoco perdí el temple. Fue porque un capitán de la Policía Nacional nos abrazó a Elena Moreno y a mí. Sentí un gran relax al ver que dentro quedaban unos cafres pero fuera había gente que vale la pena, como este capitán de la policía. -¿Está todo contado del intento de golpe de Estado o queda mucho que contar? -No. Hay infinidad de cosas que no saben, queda mucho por saber y nunca se sabrá porque Suárez está callado para siempre. Tengo que hablar de él en la conferencia que voy a dar porque los españoles tenemos que valorar su silencio en su momento por su sentido de Estado, su lealtad... y lo que sufrió luego, su tragedia familiar, una verdadera tragedia griega. Puede que aparezcan documentos pero no creo que cambien mucho su imagen. -¿Ve semejanza entre aquella situación y la actual? -¡En nada! Por mi edad y experiencia es que me produce hilaridad que se hable de comparación, aunque sea crítica con la actuación de determinados partidos o determinado partido, pero es que ahora no está en peligro nada, ni la democracia, ni las libertades, es un debate que puede uno juzgarlo como quiera pero no es lo mismo. Ni el terrorismo... aunque el 11-M, sí fue terrible. Pero yo me acuerdo de los atentados de Atocha, Hipercor, los cuarteles de la Guardia Civil con niños; secuestros de parlamentarios. Es que ahora nos asustamos del ruido de hormigas y aquello era el paso de una manada de elefantes. Eran unos años tremendos, con la colza, la amnistía. Pero la memoria es frágil porque quiero recordar el acoso y derribo a que fue sometido el Gobierno de Suárez por el problema de la colza; era el trabajo de la oposición, claro, pero aquello sí que era una situación complicada. -¿Ve ahora el fin del terrorismo próximo? -En esto hablo como una persona independiente, ya no sujeta a ninguna disciplina, y puedo decir que todo Gobierno tiene la obligación de buscar la paz, anunciarlo nada más y callar, y luego rendir las cuentas que se le pidan. Eso sí, con comunicación con la oposición como siempre se hizo. Recuerdo perfectamente cuando estaba Rosón de ministro del Interior y las negociaciones con los polis-milis de ETA. -¿Y volver a la vida pública le atrae? -No. Hay etapas irrepetibles. Me viene a la memoria el décimo aniversario de la Constitución, cuando Landelino Lavilla me decía, si estas aquí ahora en el Congreso te mueres de pena, había cambiado tanto... La mía fue una etapa apasionante. Fui tentada a ir de nuevo en las listas, quizás por eso fui blanco de una campaña de acoso por la casa que estaba haciendo, vergonzoso. Quizás me hubiese gustado pasar por el Parlamento de Galicia, pero ahora ya no. -¿Y las memorias? -Cuando me jubile. Ya tengo el título, Cartas para Elena , mi primera nieta. Aunque ahora tengo otras dos, tendré que ampliarlo.