En directo | Dentro del «Saga Rose» Los pasajeros del buque, inspirado en la tradición inglesa, prefirieron callejear por la urbe frente a la excursión a Santiago
19 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?oquetas rebuscadas, alfombras de colores mareantes, una enorme foto de la reina de Inglaterra en una escalera... Son un par de pinceladas del Saga Rose , un buque muy inspirado en la tradición inglesa y en el mítico Britania , que, en sus tripas, alberga una pequeña ciudad. Desde piscinas interiores y exteriores hasta local de cine y teatro, pasando por restaurantes, bares, biblioteca y una sala de fiestas con aire pelín reseso a la que sólo le faltaba Travolta para entrar en los 70. Del arraigo británico del Saga Rose daba cuenta también el nombre del lugar donde se produjo el encuentro oficial. Fue en el salón Shakespeare. Allí hubo charla distendida e intercambio de regalos entre el capitán -muy socarrón él-, Neil Broomhall, el alcalde, Juan Juncal, y el presidente del Puerto, Amable Dopico. Pero también en las calles se notaba la presencia del Saga Rose . Un autobús se ocupaba de desplazarles continuamente desde el Fernández Ladreda hasta la plaza del Jofre para dejar o recoger -según el caso- a una nutrida representación de inconfundibles turistas de crucero: de edad avanzada, llamativo atuendo, ojos como platos y algo desnortados. Algún que otro joven que se colaba por medio pertenecía a la tripulación. Eran casi mil en total: 564 de los primeros y 357 de los segundos. Un dato clave: sólo 54 personas se apuntaron a la excursión organizada a Santiago. El resto prefirió Ferrol. Y por Ferrol se fueron perdiendo y callejeando desde bien temprano -como manda la tradición del inglés- al menos medio millar de personas, según la Autoridad Portuaria. ¿Y qué les pareció? «Muy bonito» a casi todos. Vamos, todo al más puro estilo británico.