«Si al final no se hace esta obra, va a ser nuestra ruina»

La Voz R. S. | FERROL

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JOSÉ PARDO

Crónica | Las quejas del comercio

12 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El sótano de la floristería que regenta Juan Carlos Rodríguez es una galería de goteras, cubos, humedades, cartones para cubrir los charcos... «Esto es un desastre», resume. La culpa hay que buscarla unos metros más arriba, en la superficie de la plaza de Armas, por donde se filtra la lluvia con una facilidad pasmosa. «Los domingos por la tarde si cae un chaparrón tengo que venir a retirar todos los cubos porque esto se inunda», relata Santiago Castro, responsable de la óptica Plaza, también en la misma zona. Ambos, y otros seis autónomos, son hoy los principales perjudicados de que la reforma de la plaza de Armas se haya enquistado «por motivos estrictamente políticos, sin contar con nosotros», lamenta Arturo Moretón, de Viajes Río. Él es uno de los que ya ha comprado un bajo en otro punto del centro para trasladar su negocio, y su contrato en la plaza se rescinde el próximo día 31. Otros han alquilado locales en calles de A Magdalena para trasladar provisionalmente sus negocios el tiempo que duraran las obras en la plaza. Y se han dejado para ello mucho dinero, en rentas y en obras. «Nos da igual quién haga la reforma de la plaza, pero si al final no se hace va a ser nuestra ruina, estamos hipotecados y encima sin salida», censura Juan Carlos. «La plaza de Armas debería ser como María Pita, pero en A Coruña sí se hacen cosas, aquí nada, y así es imposible reactivar el centro», completa Santiago. Recuerdan que llevan 25 años allí. «Y nadie ha hecho nada por nosotros». Ahora veían una luz, pero aún no es el final del túnel.