El sector hotelero está todavía en la cuesta arriba después de la crisis de la industria naval de la ría, que obviamente tuvo consecuencias sobre muchos otros sectores económicos de la comarca. Los hoteles formaban parte de esta nómina de afectados y, hace ahora un año, se aprestaban a cerrar un año que indefectiblemente iba a concluir con peores resultados que en ejercicios anteriores. Los responsables de los negocios hoteleros explicaban entonces que la ocupación había registrado mínimos históricos en el 2004, coincidiendo con los peores momentos de la reconversión. Según su lectura de los hechos, la falta de movimiento en la industria subcontratada, derivada de la inactividad en el astillero de Izar Fene, supuso un duro golpe para la actividad de los hoteles. Altibajos En general, la actividad del sector en Ferrol se caracteriza por los fuertes altibajos en cuanto a niveles de ocupación, especialmente patente en los negocios que reciben a más turistas que profesionales que acuden a la ciudad por motivos de trabajo. Sin duda, la época estrella del año es la Semana Santa, cuando el lleno total está prácticamente asegurado en todos los establecimientos ferrolanos. Otro buen momento es agosto, cuando las playas funcionan bien para atraer visitantes. El resto del año resulta bastante imprevisible, y a veces, como ahora, depara un volumen de negocio decepcionante. Al menos, para algunos.