Crónica | La realidad de los caudales La frustración de regresar a casa sin haber conseguido nada y las rígidas normativas sobre el tamaño provocan que un gran número de pescadores de la comarca cuelguen la caña
22 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque la mayor parte de los cotos están cerrados ya que la temporada de pesca concluyó en septiembre, los amantes de la pesca deportiva pueden disfrutar de otros espacios, como el embalse de As Forcadas donde echar el anzuelo y sentarse a esperar a que piquen. No obstante, las condiciones se vuelven más duras cada año: los precios de las licencias, los accesos a los cotos o las multas de Medio Ambiente si ese ejemplar que cuelga del anzuelo mide algo menos de lo estipulado, son algunos de los motivos por los que cada vez hay menos pescadores. El presidente de la Sociedad de Pesca Deportiva Río de Xuvia, Jesús García Valero, asegura que «el que empieza a pescar acaba enganchándose y, al final, vamos quedando a los que realmente nos gusta esto». Valero, como le conoce todo el mundo, reconoce haber sufrido en sus propias carnes la decadencia de los ríos de la comarca. «Cantidad de veces he vuelto a casa con el cesto vacío», asume, pero ha aprendido a observar la naturaleza y disfrutar del entorno. No obstante, todavía asume que «desilusiona no coger nada, pero vuelves para casa y punto». Este pescador es consciente de que «el río no volverá a ser como hace 20 o 30 años», pero apunta la necesidad de recuperar los cauces y el control hidrológico de los mismos para facilitar el remonte del reo, por ejemplo. Y asume que muchos pescadores, entre los que se incluye, se desplazan los fines de semana a los ríos de otras provincias para conseguir buenas capturas.