El nivel de los embalses sigue bajando a pesar de la lluvia

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CÉSAR TOIMIL

As Pontes-Valdoviño A Ribeira y As Forcadas no logran recuperarse El pantano de Endesa se encuentra al 31% de capacidad y el que abastece a Ferrol está al 61%

19 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?lueve al fin, pero aún no a gusto de todos. Los dos grandes embalses de la comarca, As Forcadas (Valdoviño) y A Ribeira, que abastecen a 145.000 vecinos de los municipios de la ría ferrolana y a otros 12.000 de As Pontes, siguen sin recuperarse de tantos meses seguidos de sequía y continúan bajando. Así, el último dato disponible sobre el estado de As Forcadas es del lunes pasado y figura en la página web de la Confederación Hidrográfica del Norte. Se encuentra, según esa fuente, al 61,36% de capacidad. El día 8 estaba al 68%. Es decir, que en poco más de una semana ha perdido siete puntos. En A Ribeira ocurre lo mismo. El 8 de octubre se encontraba al 36,8% y el martes por la noche, al 31,22%, cinco puntos menos. Este último dato está más actualizado que en el caso de As Forcadas porque fue facilitado ayer por Endesa, propietaria del embalse, que efectúa un seguimiento casi minuto a minuto del pantano pues de él depende el funcionamiento de la central térmica, que se refrigera con agua de ese embalse. Esta empresa explica que es normal que el nivel del agua embalsada siga cayendo aunque haya empezado a llover. Tendrá que seguir diluviando durante varios días más, de forma constante, para que empiece a notarse en los embalses. Endesa indicó que si la cantidad de lluvia caída del cielo se mantiene en las cifras registradas ayer -hasta las seis de la tarde se habían recogido 44 litros por metro cuadrado- A Ribeira empezará a llenarse de agua de nuevo. La lluvia caída en los últimos días ha servido simplemente para «empapar» el terreno, según la compañía. A Ribeira fue, de los dos, el más afectado por meses y meses de sequía. De hecho, Endesa ya hizo los cálculos y determinó que el pantano disponía de agua suficiente para sobrevivir durante 97 días. Al cumplir ese plazo ya no quedaría casi ni una gota para el suministro a los hogares y mucho menos para garantizar el funcionamiento de la central térmica. La situación parece enderezarse.