Crónica | A vender en la calle Alrededor de la plaza de abastos nueva se apostan comerciantes ambulantes y una pescadería en un bajo provisional que esperan la apertura del edificio
01 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.¿E cando vades para dentro, e cando vades para dentro?». La vendedora ambulante de frutas y verduras está cansada de oír la misma cantinela de sus clientes, que obviamente están deseando, como ella, que el mercado abra de una buena vez. La respuesta es: «Quen sabe». Lo cuenta ella (que no quiere dar su nombre, pero sí salir en la foto) un día, el martes de esta semana, que casualmente no llovía. Gracias a eso, pudo desplegar delante de la furgoneta -con la que recorre la comarca y que los martes y viernes aparca siempre en Cariño, al lado del mercado cerrado- cajas llenas de higos, judías, lechugas y todo tipo de verduras. Esta mujer, de Cedeira para más señas, ya vendía en el mercado que se tiró y sobre el que se levantó el nuevo. «Aquilo era un desastre muller, cando chovía as gotas caíanche na cabeza», explica. La vendedora tiene asegurado un puesto dentro del edificio, pero será en una de las doce mesas reservadas para los pequeños productores de frutas y verduras que no tendrán dueño, sino que cada día serán ocupadas por el primero que llegue. A unos pasos de la furgoneta se encuentra la pescadería Fina, que desde que se tiró el mercado ocupa un bajo cedido por el Concello en la antigua casa de oficios. El negocio de Josefina López, regentado por sus hijos Manolo y Pilar, espera también la apertura del nuevo edificio pues en él tiene su puesto garantizado. «Temos preferencia porque xa estábamos antes», relata Manolo. Por cierto, de las tres pescaderías que había en el mercado antiguo, ahora sólo queda de la Fina. A causa de lo mal que estaba el edificio viejo cerró también un puesto de lanas, otro de frutas... porque «lles chovía enriba», cuenta el pescadero, que tenía entendido que se trasladarían en septiembre. Ya imposible.