Crónica | Historias de los inmigrantes Los trabajadores que proceden de Indonesia utilizan dos pisos facilitados por la empresa para vivir en los breves períodos de descanso que tienen entre cada marea
05 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?s fácil verlos en los jardines del paseo marítimo de Viveiro o en Celeiro y es que en estas dos localidades se encuentran situados los dos pisos que les facilita la empresa para pasar el poco tiempo libre que les queda entre marea y marea a estos trabajadores indonesios, normalmente dos o tres días cada quince o incluso cinco si la campaña se prolonga un mes. Todos los que trabajan en la flota que tiene base en Celeiro viven en esos pisos; explica la persona que les acompaña que les es suficiente porque nunca coinciden todos al mismo tiempo de descanso y cuando el número es excesivo para la capacidad de los pisos se quedan a dormir en la Casa del Mar de Celeiro. De la colada se encarga también la empresa y de las comidas un establecimiento de la localidad que ayer, precisamente, les rogaba que se adelantasen para poder cerrar e ir a Naseiro. Dos de los veteranos, Kastori y Suhardi, comentaban ayer en una especie de jerga compuesta de español y señas, que las comidas son diferentes, pero que no pasa nada, y que la pesca aquí es diferente porque en donde trabajaban no había merluza. Al margen de este detalle, uno de los inmigrantes explicaba ayer que el hecho de venirse aquí fue porque conocían al capitán Fraga, como llaman al responsable de la empresa que se ocupa de traerlos, con quien habían trabajado.