Un millar de personas enmudecidas dieron el último adiós al militar fallecido en Afganistán La urna con los restos del joven descansa en el panteón familiar del cementerio de Covas
21 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ilencio, silencio, silencio. De pronto, un llanto contenido y, al final, abrazos de consuelo y torrente de lágrimas. Así fue, emotiva, conmovedora y sobrecogedora, la despedida de los ferrolanos al militar Isaac Calvo Piñeiro, que con 20 años murió el martes en acto de servicio en Afganistán. La urna que contenía los restos del joven llegó al cementerio de Covas sostenida por las manos de su madre María José Piñeiro; a su lado, inseparable, Manuel Ángel Calvo, el padre de Isaac, un conocido camarero de la hostelería ferrolana. Serenos, pero con una tristeza inmensa en los ojos, asistieron al último adiós a su hijo en medio de una multitud silenciosa que llenó el cementerio y la entrada a la iglesia. Según el concejal de Tráfico de Ferrol, José Manuel Vilariño, asistieron al sepelio alrededor de un millar de personas. Cuando todo acabó y la gente se encaminaba ya a la iglesia para asistir a la misa funeral, quedaron ante el nicho amigos, muy jóvenes, como Isaac, que dieron en silencio su último adiós al militar, a Isaac.