En directo | Dos concejales de Fene abandonan su cargo en el gobierno local ENTREVISTA ANA ISABEL SANTIAGO, CONCELLEIRA DE CULTURA Carlos Neira y Ana Santiago colgaron ayer, por motivos laborales, los hábitos políticos. Su juventud invita a pensar que el adiós a la vida pública no es definitivo
01 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ice la sabiduría popular que las despedidas nunca son agradables. Sin embargo, cuando alguien se va satisfecho de la labor realizada, la cosa cambia y, aunque se emocione al cerrar un capítulo de su vida, lo hace con una sonrisa en la boca. Eso pasó ayer en la casa consistorial fenesa donde, tras varios años de trabajo en la corporación, el edil Carlos Neira (encargado de Hacienda) y la concejala Ana Santiago (que lleva Cultura) colgaron los hábitos de la vida municipal para dedicarse de lleno a sus ocupaciones laborales. A las doce de la mañana, en la sala de comisiones se respiraba un ambiente emotivo. En la cara del regidor, Xosé María Rivera, y del teniente de alcalde, Francisco Allegue, se reflejaba que el asunto era de mucha más importancia que las cifras o letras de cualquier otra rueda de prensa. Estaban tristes y no lo disimulaban. El alcalde fue el primero en agradecer a los ediles «a súa importantísima labor». Lo hizo con frases emotivas y sus palabras encontraron respuesta en la expresión de los dos concejales. Carlos Neira habló de que la necesidad de volcarse en la vida laboral le aleja de la corporación (va a trabajar a Santiago, y aprovechó para decir que «atopar traballo nesta zona é complicado»). Luego, la emoción desbordó a Ana Santiago. Con voz entrecortada, agradeció a todos con los que había trabajado los momentos compartidos. Lo hizo mientras les llamaba «a xente da casa» y los ojos se le enrojecían. Cuando se pensaba que éste sería el momento de más emoción, Francisco Allegue le quitó protagonismo: al edil también se le pusieron los ojos vidriosos cuando contó que, «aínda que Ana é de Limodre, tivémola que ir reclutar ao seu piso de Madrid cando aínda era unha estudiante». Pasaron quince años de la anécdota. Pero la cara aún muy joven de los dos ediles que dimiten hace pensar que, aunque ahora se despiden, el del jueves no será el último pleno en el que participan. Su adiós suena a hasta luego.