La inminente nueva normativa obligará a todos los edificios nuevos o reformados a facilitar el acceso a los minusválidos El transporte público deberá estar adaptado y se aumentarán las plazas de aparcamiento
30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A punto de cumplirse doce años de la entrada en vigor de la primera ordenanza de accesibilidad de Ferrol, el Ayuntamiento admite que los planes que se pusieron en marcha -o se intentaron- desde aquella fecha han fracasado. «La ciudad está igual, apenas nada se ha mejorado», denuncian desde las asociaciones de minusválidos que operan en Ferrol. Ahora, una década después, el gobierno local tiene casi lista la nueva normativa de accesibilidad y supresión de barreras que se intentará aprobar durante el próximo trimestre. Beneficiará a personas con problemas de movilidad, de vista u oído. Se trata de una ordenanza que sustituirá a la anterior y que persigue la supresión de escalones, la instalación de rampas o la adecuación de los edificios en toda la ciudad. Es un plan que afectará a la práctica totalidad de sectores de Ferrol y que ya se está haciendo llegar a distintas asociaciones y a los partidos políticos. En breve, apuntan desde el departamento de Urbanismo (donde se ha redactado), se debatirán las sugerencias que se hagan llegar desde esas entidades. Luego se aprobará en pleno y posteriormente entrará en vigor. El documento, de 35 páginas, especifica que todas las nuevas construcciones residenciales o públicas que se levanten en Ferrol habrán de estar adaptadas a personas con minusvalías; es decir, habrán de tener rampas de acceso, ascensores anchos, pulsadores de luz a baja altura para poder ser accionados desde una silla de ruedas... Esas medidas también se habrán de adoptar en obras de reforma, rehabilitación, restauración o mejora. ¿Y los que ya están hoy construidos? Deberán adaptarse paulatinamente a esta ordenanza. Igualmente, el texto especifica que el transporte público de Ferrol habrá de estar adaptado para personas con minusvalías físicas, con piso a baja altura para poder introducir una silla de ruedas (hoy apenas hay dos). También se obliga a poner marquesinas más anchas y que faciliten así la entrada al autobús. Asimismo, se prevé un incremento en el número de plazas de aparcamiento en lugares abiertos, con al menos una por cada 40 en lugares en que puedan aparcar 200 vehículos.