Análisis
21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.En plena campaña electoral, la que le llevará a la Alcaldía, en el 2003, Juan Juncal veía las cosas bastante fáciles: sólo había que pasarle la factura a Izar para que pagaran al IBI por el astillero. Una vez en el poder, anunció en tiempo récord (apenas un trimestre) que la empresa naval se avenía a abonar ese impuesto. Pero no lo hizo entonces, ni después, derivando esa responsabilidad al Ministerio de Defensa. Y ahí, con el departamento, se inició lo que hoy es una guerra abierta. Reclama Ferrol un millón de euros por el IBI de tres ejercicios del astillero. Para lograrlo se abrió una vía política -cartas de Juncal al ministro Bono y petición en persona al presidente Rodríguez Zapatero- y una vía administrativa. Ambas han fracasado. «Defensa ya es un moroso más», declaran ya desde el departamento municipal de Facenda. Pero Ferrol no ha experimentado las soluciones drásticas de Rota, pero está a cambio metido en un proceso judicial, un contencioso para anular una reclamación del Concello ante Hacienda. En el sur, en esa villa gaditana, llevan ya al menos tres resoluciones judiciales favorables para que se pague IBI, el impuesto de construcciones, licencias de obras... que se llevan a cabo dentro de la inmensa base naval. La última, definitiva, ha sido la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, desestimando un recurso del Gobierno central para evitar ese pago, cifrado en 3,5 millones por el gobierno roteño. Un tercio de lo que pide Ferrol.