?na pantomima de boda ante la sede judicial encabezó ayer la protesta promovida por la Mesa Pola Normalización Lingüística por la negativa de una jueza, Isabel Saborit, de oficiar un matrimonio civil en gallego. Entre los presentes estaban cargos del BNG como el diputado Francisco Rodríguez, el ex diputado Xosé Díaz, y cuadros del partido y del sindicato CIG. El asunto arranca de lo ocurrido el 6 de junio pasado cuando Carlos Outeiro Baamonde, miembro también del Bloque, y su novia, al acudir a la sede judicial para la ceremonia. La magistrado, encargada del Registro Civil, les explicó que no hablaba gallego pero les dio la opción de aplazar el casamiento o utilizar un traductor. Escrito Carlos Outeiro remitió un escrito quejándose ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, a la par que el diputado Rodríguez promovió una pregunta al Gobierno sobre el asunto. La sala de gobierno del TSXG, ayer, hizo pública la respuesta al escrito de Carlos Outeiro. Dice el TSXG: «Después de examinar la documentación, la sala constata que la magistrado no impidió en ningún momento al señor Outeiro la utilización de la lengua gallega. Lo ocurrido es que, ante la sorpresiva exigencia de éste para que por la magistrado se utilizase también dicha lengua, ésta, que no viene obligada legalmente a utilizarla en caso de desconocimiento, y por eso viene realizando los cursos pertinentes para conocerla -sí es deber de todos los españoles conocer el castellano (Constitución)-, no sólo evitó adoptar una postura negativa por no considerarse con conocimientos suficientes, sino que, mostrando una presdisposición positiva hacia el gallego, ofreció la alternativa de nombrar un intérprete, o que la labor traductora se realizase por un funcionario del Registro conocedor del gallego, solución aceptada por el interesado». El TSXG desestima la queja.