El «tuning» espera la bonanza

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Crónica | Las perspectivas de un movimiento joven Los profesionales, que se reúnen desde hoy en el recinto ferial, asumen que la crisis limita las inversiones, pero le auguran un buen futuro al sector

03 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los efectos colaterales de las vacas flacas económicas se dejan sentir en todos los ámbitos, y el sector del automóvil no se queda al margen. En el terreno del tuning , el asunto se puede definir como un querer y no poder: según los profesionales del gremio, Ferrol destaca por su gran afición a este mundillo recién nacido; sin embargo, el grupo de población predominante -jóvenes, a menudo con precariedad laboral- no las tiene todas consigo para meterse en gastos que suelen ser elevados. «Aquí hay muchos aficionados», constata Víctor Caneiro, coordinador del encuentro de tuning que acoge FIMO este fin de semana. «El problema es tener la capacidad económica para personalizar los coches». A pesar de todo, la irrupción de este fenómeno ha llevado a media docena establecimientos de la comarca a incluir en su oferta trabajos relacionados con el tuning . «No hay ningún taller que se dedique a esto exclusivamente, pero los que había se han ido adaptando. Aprovechando el bum de todo esto, han aprendido a hacer alguna modificación en los coches...», cuenta Caneiro. Gasto Uno de los establecimientos más destacados de Ferrol en este terreno es Radiocar. Su gerente, Manuel Fernández, especialista en la instalación de equipos de sonido, también percibe la creciente afición por el tuning , aunque precisa: «Buen tuning hay poco; lo que hay son bastantes chapuzas». La razón de ello es evidente: «Para tunear muy bien un coche hay que gastar dos ó tres millones de pesetas, sobre todo si quieres piezas de marca, buenos baqués y volante...». El año pasado, Radiocar presentó en el certamen que ahora va a comenzar en FIMO un Honda Civic amarillo, verde y negro, completamente modificado -«no se sabía qué coche era, y así es como tiene que ser», cuenta Manuel Fernández-, que ganó el concurso en Ferrol y después otras citas del estilo, entre ellas una en Madrid. «Yo me dedico sobre todo al sonido. Ahí hice un tuning porque me di cuenta de que hacer un coche atractivo por fuera era la forma de acercar a la gente al coche, y que entonces ve el equipo de sonido», explica este profesional del gremio. Poca gente se puede permitir hacer con su coche lo que hizo Fernández con el Civic, pero según él mismo explica, hay cantera en la afición a este transformismo. «Es cierto que se nota cada vez más auge en torno a todo esto. Aquí en Ferrol hay mucha afición al motor en general; los rallies y cosas así triunfan», dice. Y el futuro, asegura, es prometedor: «Yo lo veo en mi taller, los chavales pequeños, entre ocho y dieciséis años loquean por el tuning . Y eso, dentro de unos años, lo vamos a notar, porque va a haber una nueva generación de aficionados».