En un comunicado emitido el 24 de junio, el Ministerio de Economía anunció ayudas compensatorias por «el impacto social que el proceso de adaptación de la compañía [Izar] puede tener sobre las zonas en las que están implantados los astilleros». Después llegó la reconversión -se destruyeron 1.404 empleos directos en la ría- y, con ella, la promesa del presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, de que los poderes públicos se volcarían con Ferrol, formulada a finales de diciembre. Y luego entró en escena el ministro de Industria, José Montilla. El 13 de abril, en la ciudad, garantizó que los Presupuestos Generales del Estado para el 2006 incluirán una partida específica para la recuperación socioeconómica de la zona y se comprometió a estudiar el impulso de una especie de Plan Ferrol. Anteayer fue el turno de Zapatero.