La muerte ayer de Ángel Vázquez, operario del astillero de Ferrol que falleció como consecuencia de un accidente en su puesto de trabajo ocurrido el lunes, supone el primer siniestro mortal que se registra en el municipio de Ferrol en mucho tiempo. Los datos del Instituto Nacional de Estadística señalan que ni en el 2004 ni en el 2003 se había producido muerte alguna por causa de un accidente laboral. En este apartado, el número de siniestros mortales registrados en el año 2004 fue idéntico al del 2003: cuatro personas fallecieron en su como consecuencia de un accidente en el trabajo. Curiosamente, ninguno de los fallecimientos se produjo en los municipios que registran las mayores cifras absolutas de siniestralidad. Pontedeume, Ortigueira, Cabanas y Mañón fueron los concellos en los que se produjeron los cuatro decesos contabilizados en el 2004. La incidencia de mortalidad laboral en la zona es de 9,5 por cada 100.000 trabajadores activos. Es un promedio inferior a la media gallega (12,3), y pese a ello mayor que la española (7,5). En algunos países centroeuropeos, esta ratio no llega a 2 muertes por 100.000 trabajadores.