Crónica | Recorrido por los tramos En la rotonda de Catabois empieza una carretera de lujo que ahora acaba en Igrexafeita; pero este verano se prolongará hasta Espiñaredo. Al nuevo tramo sólo le faltan detalles
11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?n la rotonda de Catabois empieza el paraíso de los conductores. Y 18 kilómetros más allá, en Igrexafeita, el infierno, que aquí tiene forma de curvas, baches, polvo y travesías sólo aptas para caracoles. Ayer, por primera vez, el tramo de la autovía que abrirá este verano se lució ante las personalidades. Ya es digno de ver. Hasta presume de aglomerado. Entre Igrexafeita y Espiñaredo ya es posible circular a lo largo de cuatro carriles, a los que sólo parece faltarles el acicalamiento. Sólo hay un alto en el camino: el viaducto de Ramadela, lleno ayer de laboriosos trabajadores que en cinco semanas completarán la plataforma. Después, capa de aglomerado por aquí, de rodadura por allá, balizamientos, señales... En fin, que el nuevo tramo abrirá seguramente antes de tiempo. Oficialmente lo hará en septiembre. Autovía adelante, aparecen los otros dos viaductos que se encontrarán los conductores que se dirijan a Espiñaredo. Estos sí que están acabados. Se trata del de Espariza, el más largo de todos con 443 metros, y que luce incluso mediana. Inmediatamente después aparece otro, el de Pena de Eiriz, que da paso ya al fin del tramo que abrirá este verano. Allí, en Espiñaredo, donde arranca el siguiente trayecto hasta As Pontes, las obras van más atrasadas porque empezaron más tarde. En este trecho -que abrirá en agosto del 2006- no habrá viaductos. Discurrirá por encima de la actual carretera -dentro de dos meses desaparecerá y se habilitará una nueva hasta Saa- y, en su mayor parte, por terrenos de Endesa. La empresa ha cedido gratuitamente 38 hectáreas de terreno para que la Xunta ejecute la autovía. Por eso, entre los que ayer recorrieron las obras se encontraba el director de la mina, Francisco Aréchaga.