Reportaje | Sólo 19 varones trabajan en el marisqueo a pie en la ría Apenas un 10% de las personas que se dedican a escarbar con sus manos los frutos que se esconden bajo la arenas de la ría son varones; el sexo femenino reina en el sector
26 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?rancisco Javier Villaverde y Agustín Roibal son dos hombres que navegan en un mar de mujeres. Ese mar se encuentra en las playas de Mugardos y allí, desde hace sólo un mes, comparten el duro de oficio de escarbar la arena en busca de almejas y berberechos junto a otras 79 personas, todas con nombre y rostro de mujer. Y es que en el mundo del mar todavía tiene mucho que decir la división sexual: mientras ellos cazan sus capturas a bordo de barcos, ellas siguen rastreando el sustento ancladas a la costa. Bastan sólo dos cifras para radiografiar la situación en la ría de Ferrol: de las 191 personas que se dedican al marisqueo a pie en sus playas y riberas, sólo 19 son hombres, es decir, apenas un 10%. Dos de esos varones son Francisco Javier y Agustín. A media mañana, cuando la marea está en su mejor momento en el banco mugardés de A Barca, ambos hacen una parada para contar qué ha sido lo que les ha llevado a compartir faena con tanta mujer. «Encontrar un empleo por fuera está muy difícil; no hay duda de que este trabajo es duro, pero al menos es algo seguro», comenta Agustín mientras apura la última calada del cigarrilo. Francisco Javier le da la razón con la cabeza. Y se muestra algo más optimista. Durante una década trabajó en la playa que ahora pisa, encorvando el lomo al cielo de la misma manera. Después lo dejó para trabajar en un sinfín de oficios -«desde basurero hasta jardinero», dice haciendo memoria-, pero el destino lo quiso devolver al mar. «Volví porque los trabajos en los que estuve eran temporales, no tenía nada fijo; esto es algo mucho más estable y, aunque no se gane mucho, por lo menos estoy cotizando», explica. En sus palabras se encuentra la explicación de la escasa presencia de los hombres en las playas: los bajos ingresos del sector fente a los beneficios de los mariscadores de a flote. «Nosotras podemos ganar como mucho unos 600 euros al mes, porque dependemos de las mareas y no podemos trabajar todos los días, como hacen ellos», explica Teresa Carnero, patrona mayor de la cofradía de Mugardos, un pósito dedicado en cuerpo y alma al marisqueo a pie. Y añade a renglón seguido: «Tradicionalmente, el hombre era el que llevaba el sustento a casa y las mujeres se dedicaban a esto para conseguir unos ingresos adicionales; las cosas empiezan a cambiar, pero para un hombre nuestros sueldos siguen siendo muy bajos», dice Carnero. Francisco Javier está convencido de que las cosas no van a ser siempre así. «En estos últimos años se ha mejorado mucho, ahora se vende a mejores precios el marisco y se controla más la talla; yo creo que en el futuro vamos a conseguir tener un sueldo minímamente decente», dice esperanzado. Agustín se fija en el presente y lo ve todo un poco más gris. «Ahora hay muy poco marisco -advierte- y encima el trabajo es bastante duro... ¡Aínda non chegaron os sachos eléctricos!», exclama con retranca gallega. ¿Y lo de trabajar con tantas mujeres? Ambos coinciden: «Es exactamente igual que hacerlo con hombres».