Una pensión menos

JOSÉ DÍAZ DOPICO

FERROL

TRIBUNA | O |

24 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SI DIGO que para la Administración somos meros números, no estoy descubriendo nada nuevo. Como tampoco lo hago si digo que la sociedad está cada día más deshumanizada, salvo excepciones, que haberlas haylas. Pero lo cierto es que, en esta democracia que interpretamos tan a la española, los ciudadanos somos muy dados a creer que tan sólo tenemos derechos; las obligaciones y los deberes son para los demás, excepto cuando nos dirigimos a la Administración, donde los papeles se invierten. En ella, en algunas ventanillas lo único que se producen son malos humores y retrasos; cuando se trata de trabajadores de la sanidad o asuntos sociales, las consecuencias son mucho más graves y en el caso del que soy conocedor, gravísimas. Se trata de una señora enferma del corazón, que hace un par de años que viene solicitando ayuda para cuidar a sus padres, ambos de más de noventa años de edad, en el Arquitecto Marcide, donde cada pocos días tienen que ser ingresados y el padre movido por una especie de grúa habilitada a los efectos. La respuesta que le dan en el centro hospitalario, es que los tenga diariamente aseados en su domicilio a las siete de la mañana y que serán recogidos por una ambulancia y trasladados a un centro de Oleiros -aquí no hay geriátrico-, propuesta que la mujer no puede aceptar por ser incapaz de asearlos. También le indican que solicite ayuda en los servicios sociales municipales, lo que llevó a cabo la pasada semana adjuntando informes médicos. Solicitud inútil. Su padre recibió sepultura el sábado y ahora habrá que cambiar la solicitud añadiendo ayuda sicológica para la hija. Pero la cruda realidad es que la Administración tiene un número menos que atender y una pensión menos que pagar.