?anuel Montero López, de 39 años y ex cabo primera de Artillería, ha denunciado al Ministerio de Defensa por su despido tras catorce años de servicio. Fue el último soldado profesional que dejó el monasterio de Santa Catalina, de Montefaro, en el que permaneció como vigilante hasta su entrega al Ayuntamiento de Ares. Con fecha del pasado 9 de febrero, el coronel mayor de A Coruña, José Lorenzo Esperante, le comunicó por escrito su baja por «fin de prórroga del compromiso suscrito». Le dice que a partir de la publicación de su cese en el Boletín Oficial de la Defensa , adquirió la condición de reservista temporal, no activo. El ingreso Manuel Montero había ingresado en el Ejército el 15 de enero de 1983 y dejó las Fuerzas Armadas en septiembre de 1986 para pasar los seis años siguientes como vigilante de una empresa de seguridad. Merced a la Ley 17/89 se les dio oportunidad a muchos ex soldados de reingresar. Montero lo hizo el 20 de noviembre del 1992. A partir de septiembre de 1999 fue el jefe del destacamento de Montefaro, con doce artilleros a su cargo. Diariamente, bajaba del destacamento hasta el cuartel de Sánchez de Aguilera para recoger las raciones de comida de sus artilleros. Uno de estos días, otro vehículo colisionó por la trasera contra el que conducía el cabo Montero que le causó una hernia discal. «El teniente coronel del RAA-76 firmó que el accidente había sido en acto de servicio, pero luego se desdijo». A partir de entonces, su lesión de espalda se complicó con otras dos hernias. Destinado a A Coruña tras el cierre de Montefaro, fue obligado a participar en maniobras y paradas militares a pesar de que los médicos le habían recomendado no hacerlo hasta que ahora llega su cese. «¿Es esto lo que les espera a los jóvenes que ingresan en el Ejército?», se pregunta. Espera ahora que los tribunales le den la razón y reconozcan sus derechos.