El programa autonómico ha repartido 4 millones de euros en subvenciones en la comarca Un total de 17 iniciativas recibieron ayudas en el 2o03 y otras 18 el año pasado
21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?esde excavar un asentamiento tardorromano hasta poner en marcha un hotel rústico. O desde lanzar una campaña para promocionar el Festival Celta de Ortigueira hasta la apertura de un restaurante. Todos estos proyectos y muchos más -en concreto un total de 35- se han hecho ya realidad o lo harán en un futuro no lejano gracias a las ayudas del programa autonómico de desarrollo rural Agader, que gestiona la Fundación Comarcal del Ortegal. El plan, que se puso en marcha en el año 2003 y podrá seguir repartiendo ayudas hasta finales del 2006, ha destinado a esas 35 iniciativas un total de 4 de los 5 millones de euros de dinero público de que dispone. En el 2003 se aprobaron ayudas para 17 proyectos y, en la convocatoria del año pasado, un total de 18 iniciativas, de las 28 solicitudes que se habían presentado, se vieron tocadas por la fortuna a través de una jugosa lluvia de subvenciones del Agader. Además de favorecer el desarrollo comarcal, esos 35 proyectos conllevan la creación de 53 empleos. A decir por la experiencia de estos dos últimos años, las ideas relacionadas con el turismo son las que tienen más papeletas de hacerse con un pedazo de la tarta de ayudas del Agader. El gerente de la Fundación Comarcal del Ortegal, José Pérez-Abadín, asegura que los proyectos que más fondos han absorbido hasta el momento (alrededor de un 33%) han sido las iniciativas turísticas en la zona rural -hoteles con encanto o rústicos, casas de turismo rural, pequeños restaurantes, etcétera-, así como los planes de servicios sociales o de mejora de espacios públicos, como, por ejemplo, la creación de un centro de día para mayores en Cariño o la construcción de una plaza en Cerdido. Proyectos del 2004 Entre los proyectos subvencionados en la convocatoria del 2004 llaman la atención la rehabilitación del escolar de San Claudio, en Ortigueira, para su conversión en un museo de indianos y la puesta en marcha de una casa de turismo rural en la aldea deshabitada de Soutomouro-Loiba, en el mismo municipio.