Un bebé que llega con un pan debajo del brazo

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FERROL

Crónica | El primer recién nacido de Monfero del 2005 se lleva 600 euros Un emigrante retornado prometió donar 600 euros a los quince primeros retoños del 2005 y ahora ha cumplido su palabra; Andrea Rivera ha sido la primera afortunada

12 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?icen que un niño siempre viene con un pan debajo del brazo, pero en el caso de Andrea Rivera Andrade, el proverbio ha cruzado la frontera del simple augurio para convertirse en realidad. Andrea nació ocho días después de que sonaran las campanadas de fin de año -vio la luz el pasado sábado, a las seis de la tarde-, inaugurando el libro de natalicios de Monfero del 2005. Tal proeza no habría atraído la atención más allá de las fronteras de la localidad si no fuera porque, hace pocos meses, un emigrante retornado de Monfero que amasó fortuna en Australia se comprometió a regalar 600 euros a las familias de los primeros quince bebés nacidos en el 2005, con la única condición de que tanto los pequeños como sus padres estuviesen empadronados en el municipio hasta el 2015. Dicho y hecho. Ayer mismo, el misterioso emigrante, que no quiere aparecer en fotografías ni que se sepa su nombre, se puso en contacto con el cura de Monfero, Luis Ángel Rodríguez, para arreglar la entrega del premio. Probablemente tendrá lugar la próxima semana y, en principio, el párroco será el encargado de hacer llegar el cheque a la familia. ¿La razón? El benefactor quiere seguir en el anonimato, aunque no descarta encontrarse con la pequeña Andrea algún día: «¿Si me gustaría conocerla? Eso es algo que tengo pensar, son cosas mías», comentaba ayer algo huidizo al otro lado del teléfono. Y a renglón seguido añadía: «Con esta propuesta lo que quiero es fomentar la natalidad para que mi aldea no se quede vacía y animar a otras personas a que también colaboren». Por lo de pronto, una pareja de Monfero, José Luis Rivera y Sandra Andrade -los padres de la pequeña Andrea- dispondrán de una ayuda para criar a su retoño. Otras 14, si se dan prisa, tendrán la misma fortuna. Y todo gracias a un misterioso -y generoso- benefactor.