Locos por las palomas

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FERROL

Crónica | Criaderos de la comarca participarán con sus ejemplares en el campeonato gallego Para unos, son una plaga. Para otros, los mejores animales del mundo. Un grupo de aficionados de Ferrolterra se dedica en cuerpo y alma a su cuidado... Y hasta los llevan a concursos

13 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?oberto Chao Rodríguez tiene en su casa un perro y varios gatos, pero ninguno de ellos disfruta de los mismos mimos que reciben las 67 palomas que viven en la parte trasera de la finca. Roberto emplea una hora diaria en limpiar las jaulas, les da de comer, les cambia el agua y hasta les habla. «Aunque no lo parezca, éstos son unos animales muy fieles, en seguida te conocen y, si las sueltas, siempre regresan a casa», asegura mientras mira a sus palomas. Este fenés de toda la vida es uno de los pocos criadores de palomas de raza de la comarca -tiene 34 buchonas gaditanas y 33 mensajeras- y próximamente, junto a otros tres aficionados de Ferrolterra, participará con sus mejores ejemplares en el campeonato gallego, que se celebrará en Laracha los próximos días 5 y 6 de diciembre. Roberto asegura que a lo largo y ancho de Ferrolterra hay muchos colombófilos y propietarios de mensajeras, pero no tantos criadores de palomas de raza con estándar para competir a nivel nacional. Los pocos que hay -«exactamente nueve», dice él mientras los cuenta con los dedos de las manos- se han agrupado en el Club Bergantiños. ¿Pero qué es lo que tienen estos animales que enganchan tanto? Roberto no sabe cómo explicarlo, pero asegura que a él es algo que le viene «de toda la vida». Su primera pareja de palomas la tuvo siendo niño y a partir de entonces ya no hubo manera de despegarse de la afición: «Yo era sacristán de la iglesia de Fene y un día, en el campanario, me encontré a dos pichones; decidí llevármelos a casa y, desde entonces, siempre he tenido palomas», explica entusiasmado. Aunque cree que la cría de ejemplares de raza cada vez va a más en Galicia -pero sin alcanzar aún la afición que existe en Valencia o Andalucía-, Roberto piensa que los palomares de toda la vida están casi en vías de extinción. «En esta comarca hay muchas personas que tienen palomas en casa, sobre todo mensajeras, pero la mayoría son gente de edad avanzada; a los jóvenes no le resulta demasiado atractiva esta afición», dice con voz quejumbrosa. Eso sí, Roberto no lo duda un momento cuando se le pregunta por sus palomas: «Para mí -aseguran- son los mejores animales del mundo».