Crónica | Representaciones para los escolares de Narón El auditorio del Alto se llenó ayer con 230 jóvenes espectadores que cambiaron el colegio por el patio de butacas; lo mismo ocurrirá otras 21 veces a lo largo del mes
08 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Eran 230 atentos pequeños espectadores que siguieron el monólogo de cincuenta minutos -«pero muy dinámico», en palabras del director técnico de Cultura de Narón, Luciano Fernández-, adaptación del célebre Lazarillo de Tormes , interpretado por la compañía Morcego. El joven público no perdió apenas detalle, pese a tratarse de una obra con un solo actor. Y aprendió a familiarizarse con el teatro, esa expresión artística que tanto mima el Concello de Narón. Es la Mostra de Teatro Infantil. El proceso es el mismo desde hace más de veinte años, sólo que al principio se desarrollaba en varias localidades de la comarca, que se fueron descolgando hasta quedar sólo Narón. La mañana que les llega el turno, los colegiales se suben a un autobús que los lleva al auditorio. Han tenido que comprar su entrada -el precio es simbólico, un euro- y al llegar deben buscar su butaca. Ana Muñiz, concejala de Cultura, y Luciano Fernández aseguran que lo organizan así para que los pequeños se familiaricen con todo el ritual. Esto ocurrirá durante 21 mañanas de este mes. Al final, 4.500 niños habrán visto una obra de teatro, que no es siempre la misma. Participan seis compañías con otros tantos espectáculos. Este año, además, se han distribuido por el vestíbulo del auditorio varias marionetas de la compañía de Marcelino de Santiago (Kukas) y su esposa y socia, Isabel Rey, que hacen teatro de títeres desde 1979. En este tiempo han confeccionado un millar de marionetas que almacenan en su sede en Santiago mientras tratan de crear un museo en el que exhibirlas. De momento, se pueden ver hasta fin de mes en Narón. Los niños, desde luego, disfrutan con esos personajes de cartón piedra a tamaño natural que los sorprenden sentados tras una mesa, como si fueran un conserje, o esos otros gigantescos que de repente aparecen apoyados en una columna. Isabel Rey explica con una sola frase la filosofía de esta exposición: «Para mí la marioneta no es un objeto, es un personaje teatral».