Tras las huellas de los indianos

B. Antón FERROL

FERROL

MARÍA VILLAR

Reportaje | La recuperación de las antiguas escuelas construidas por los emigrantes EN ARES Los gallegos que cruzaron el Atlántico en busca de mejor fortuna plagaron la comarca de colegios; el centenario del primero de ellos es un buen motivo para seguir su rastro

30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

En el primer tercio del siglo XX, cuando la falta de oportunidades empujaba a miles de gallegos a cruzar el océano en busca de mejores horizontes, los emigrantes de América consiguieron ahuyentar de sus villas natales a la mala meiga del analfabetismo. A muchos kilómetros de distancia unieron sus fuerzas en sociedades de instrucción y, con imaginación y mucho esfuerzo, se las ingeniaron para recaudar fondos con el fin de construir escuelas en las que los hijos de sus parientes y convecinos pudieran prepararse para el futuro. Ferrolterra, Eume y el Ortegal conservan buena parte de aquellos colegios, tantos que que los expertos consideran que esta zona, junto al Baixo Miño y la Terra Cha, es uno de los lugares de Galicia donde la huella de los indianos está más presente. Además, aquí se encuentra la primera escuela de la comunidad construida por una sociedad de instrucción en América, la Alianza Aresana, que este año celebra su centenario. ¿Pero qué ha sido de todos estos edificios? Según las investigaciones de Vicente Peña, profesor de Historia de la Educación, los emigrantes pusieron en marcha alrededor de cuarenta escuelas en las tres comarcas, de las cuales la mayoría sigue en pie. Tras la Guerra Civil, muchos de esos edificios pasaron a manos de los concellos, que ahora, décadas después, han empezado a tomar conciencia de su importancia. Es el caso, por ejemplo, del Ayuntamiento de Ortigueira, dueño de cinco antiguas escuelas indianas, de las cuales ya ha rehabilitado dos: la de Cuiña, que se ha convertido en sede de la policía local; y la de Devesos, transformada en centro social. Otros planes Además, el gobierno municipal ortegano está arreglando el escolar de Mera de Arriba -que será el primer albergue del municipio- y cuenta con dos proyectos para rehabilitar los antiguos colegios de Senra y Ermo, aunque todavía no dispone de fondos para ello. Además de ser uno de los municipios con más centros impulsados desde la diáspora, en Ortigueira se está gestando un proyecto de envergadura para recuperar la memoria de los emigrantes: la conversión del escolar de San Claudio en un un Museo de Cultura Indiana. La iniciaitiva ha sido promovida por la asociación Libro Vivo, en la que ha delegado la sociedad instructiva de San Claudio, con sede en Cuba, que aún mantiene la propiedad del edificio. Pero, por fortuna, el caso de Ortigueira no es único. El Ayuntamiento de Cedeira rehabilitó hace ya años los tres colegios construidos con fondos de los emigrantes (dos de ellos son locales sociales y otro funciona como centro ocupacional); el de Ares acaba de rehabilitar la Alianza Aresana para su conversión en centro cultural; la escuela laica de Cabanas se ha transformado en aula municipal de informática.... «La política ha cambiado y eso es de agradecer no sólo por el valor arquitectónico de las escuelas, que es notable, sino también por la importancia simbólica y sentimental que tienen para los vecinos», recalca Peña.