Saga Group decide imitar a Fred Olsen y pide permiso para que su crucero más lujoso haga una escala en Ferrol el próximo año El «Saga Ruby» arribará el 19 de diciembre del 2005 con mil personas a bordo
13 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ferrol ha logrado entrar en una nueva ruta crucerística internacional. La filial marítima del británico Saga Group acaba de solicitar licencia para que su embarcación más lujosa pueda realizar una escala en el puerto local a finales del próximo año, según fuentes de la consignataria Rubine e Hijos. Se trata de la segunda compañía que toma esta decisión. La primera fue Fred Olsen, que hace trece meses anunció para hoy la visita de su buque Black Prince. De acuerdo con la programación inicial, el Saga Ruby, un trasatlántico casi tan largo como dos campos de fútbol, atracará en los muelles comerciales en la mañana del 19 de diciembre del 2005, con hasta 1.047 personas a bordo, el 64% pasajeros y el resto tripulantes. Pasar 32 noches de vacaciones en él cuesta entre 4.799 y 17.179 libras esterlinas, o sea, hasta 24.861 euros, cantidad que permite formarse una idea clara acerca del elevado poder adquisitivo de la clientela. Saga Group ha adquirido el citado barco hace apenas unas semanas. De hecho, en virtud de un pacto entre las partes, todavía opera para su anterior propietaria (Cunard, la naviera del famoso Queen Mary 2) y con un nombre distinto, Caronia. El 7 de noviembre entrará en un astillero público de Malta para ser rebautizado y sometido a una intensa transformación. Atrás quedará entonces una historia tan dilatada (31 años) como repleta de anécdotas. Por ejemplo, en mayo del 2003, Sanidad Exterior le impidió descargar residuos en A Coruña, donde había recalado, porque 70 de sus ocupantes padecían una leve intoxicación. Cuatro posibilidades más Entre el Black Prince y el Ruby podrían llegar a la dársena ferrolana de uno a cuatro trasatlánticos más, dos de ellos de Fred Olsen. Al menos con ese objetivo trabaja Rubine e Hijos en sus conversaciones con varias empresas europeas y norteamericanas. A medio plazo, la Autoridad Portuaria pretende conseguir unas quince escalas anuales, es decir, una media de 7.500 turistas por ejercicio. Dando por bueno ese cálculo, se puede deducir que, hacia finales de década, los visitantes llegados por mar gastarán cada año en Ferrol unos 945.000 euros de hoy en día, esto es, más de un millón en realidad, si se computa la tasa de inflación acumulada desde ahora hasta entonces. El dato se obtiene cruzando la previsión de tráfico con un estudio de mercado que redactó la entidad municipal Turisme de Barcelona. Dicho informe concluye que cada viajero se deja aproximadamente 126 euros en aquellos lugares donde se detiene su barco. El salto cualitativo se producirá en el 2010, cuando el descargador de carbón sea trasladado a la bocana de la ría y en el espacio liberado se construya una terminal de cruceros.