CONTRAPUNTO | O |
01 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA AUTOPISTA ha roto el aislamiento de la ciudad pero abre unas perspectivas de futuro en el sur de la ría que están quedando como veladas por otras noticias del momento. Por eso no acabo de entender el enfado de la oposición con el alcalde de Neda cuando, tímidamente, sacó el tema a la palestra. Ocurrió lo mismo con la carretera de Castilla, que fusionó de hecho Ferrol y Narón y creó unas sinergias que todavía vemos. Fue un río de vida. Más tarde (1968), el puente de As Pías cambió el centro de gravedad de la ría de Ferrol y tocó de muerte todo el sistema de transporte de viajeros por mar. Era el principio del fin de las lanchas y del barrio de Ferrol Vello. Fueron procesos lentos que no fueron visibles hasta una década después. ¿El nuevo puente de la autopista no es la oportunidad del sur, del sur de la ría? Sin ningún género de dudas. Ha llegado la hora de Neda, Fene, Mugardos y Ares. A cinco minutos del centro de Ferrol uno puede ponerse en cualquiera de estos municipios. El anillo acabará de cerrarse con la autovía Ares-Mugardos. Lo sorprendente es que este asunto no tome el protagonismo que le correspone en el marco de la Mancomunidad de Municipios de la Ría. Pero realmente este órgano, nacido precisamente para el planeamiento urbanístico conjunto, sirve para pocas cosas y nunca ha sido utilizado para el fin primigenio. Quizás fueron unos ingenuos aquellos últimos alcaldes del tardofranquismo cuando crearon el ente mancomunado, uno de los primeros de Galicia, pensando que podrían coordinarse los planes generales de ordenación. El urbanismo en el país ha devenido en la principal arma de poder de los alcaldes y concejales del ramo y, también, en la primera causa de corrupción. A pesar de todo, es la hora del sur.