CONTRAPUNTO | O |
14 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.OTRA VEZ Ferrol vuelve a ser el problema de un Gobierno socialista. Un somero examen de las ciudades afectadas por la crisis naval, capacidad de sus astilleros e influencia en sus economías, no deja lugar a dudas. Como hemos visto en los grandes procesos de transformación industrial de los 80 (línea blanca, automóvil...), los ajustes de los sectores en crisis mediante sistemas de incentivos a la localización de nuevas industrias, ayuda a las jubilaciones y apoyo a las empresas, se acabaron con éxito. No ocurrió así en Astano. Por eso el problema de González entonces se repite ahora con Zapatero. Es la misma arena en el zapato, Ferrol. El gigante de Fene tiene difícil solución en una Europa con grave crisis en la construcción naval. ¿Cuál es la alternativa? Mientras el recambio no esté claro, el único camino es defender con uñas y dientes lo que hay. A pesar de los veinte años transcurridos desde el ajuste anterior, el peso de la industria naval en la economía de Ferrolterra sigue siendo determinante. Casi se mantiene el monocultivo industrial, tan malo como el monocultivo agrícola. Por eso la protesta social debe continuar para que oigan en Madrid. Ahí están los de Ferrol otra vez, dirán, pero malo sería que no nos hicésemos oír. A la postre, el problema no serán los excedentes, para los que se buscarán soluciones no traumáticas, sino el entramado empresarial que rodea Astano, síntesis de otras actividades. Es cierto que hay que cambiar mentalidades, dejar de pedir a papá Estado, aprender a volar solos. Se vuela cuando existe una buena rampa de lanzamiento. Por eso, quienes tienen que tomar las decisiones (Gobierno y Xunta) deben construirla: puerto exterior, incentivos y control de resultados. Basta con ver los errores del pasado.