Mezcla de cemento e ilusiones

Marta Cabezas FERROL

FERROL

REPORTAJE GRÁFICO: MARÍA VILLAR

En directo | Una mañana con jóvenes del plan Labora Dos patrullas formadas por cinco chicos, asignados a la Concellería de Obras a través del plan Labora, se encargan de arreglar las calles en peor estado del centro de Ferrol

28 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos nuevos tramos de la calle Coruña ya lucen su mejor cara gracias al trabajo de cinco de los diez chicos del plan Labora asignados a la Concellería de Obras que dirige Manuel Bustabad. Luisa, Sergio, Roberto, César y Alberto componen el grupo A, en el que reina el buen humor y las ganas de aprender. A las ocho de la mañana comienza su jornada de trabajo, con la firma de un parte presencial en el Ayuntamiento. Mar Piñeiro, encargada de coordinar a los dos grupos, bromea con los jóvenes que afrontan su tercer día de tarea a pie de calle. Atrás queda la inspección y diagnóstico de las vías más dañadas. Manos a la obra Es el momento de ponerse el mono de trabajo y recibir las primeras indicaciones del capataz, Manolo Graña Caneiro, empleado de la empresa Parquet Albanese, y encargado de formar a los cinco chicos, la mayoría principiantes en la materia. Roberto García es quien tiene a sus espaldas más días de obra. Estuvo empleado en una empresa de construcción, después de hacer un curso de albañilería en Neda. Su deseo es hacerse un hueco en el Ayuntamiento, y méritos no le faltan. Maneja la máquina radial y el martillo hidráulico con soltura, además de ayudar y aconsejar a sus compañeros en lo que haga falta. Loseta por loseta Ese día tocaba reposición de baldosas degradadas: «Llevan dos días sólo, empezamos con algo fácil», comentaba Manolo. Antes de instalar las nuevas losetas hay que retirar las estropeadas, y eso exige un trabajo laborioso que se reparten entre los cinco. El primer paso es cortar las placas una por una con la radial, para retirarlas con ayuda de un punzón. Roberto prepara el terreno con el martillo hidráulico para cubrir la zona con una capa de cemento. Ya sólo queda colocar las baldosas y nivelarlas. A media mañana los jóvenes disponen de media hora para comer algo y descansar antes de regresar al trabajo, aunque los chicos no se quejan del esfuerzo: «Es un trabajo físico que no es constante, nos vamos turnando. Es bastante descansado», comentaba César. Los transeúntes agradecen su esfuerzo: «Falta hacía, pero es una pena porque luego lo estropean los camiones», comentaba una señora. Los obstáculos Sin embargo la tarea es difícil por el constante trajín de coches: «No puedes estar pendiente de la obra y de los coches que pasan por detrás», explicaba Sergio Darriba, otro de los más experimentados en estas lides. Durante cuatro meses trabajó en A Coruña instalando el gas natural: «Esto es mucho más relajado, tengo trabajado once horas», aseguraba. Los cinco chicos están contentos con la labor que están desempeñando para el Ayuntamiento: «No tenemos un jefe que nos esté constantemente encima, sino que estamos a nuestro aire. Además podemos hacer las cosas a nuestro ritmo, porque estamos aprendiendo», explica César. Para completar su formación los chicos acudirán a unas clases teóricas en una escuela taller del Ayuntamiento el próximo mes de diciembre: «Aprovecharemos los días de lluvia que no se puede trabajar», apuntaba César. La llegada del invierno es, sin duda, lo que más temen.